Cada día, miles de
familias enfrentan la misma pregunta: ¿qué enviar de colación? Más allá de
resolver el hambre de media mañana o de la tarde, ese pequeño alimento cumple
un rol importante en la energía, la concentración y el rendimiento de niños y
adolescentes durante la jornada escolar.
En medio de la
intensidad de la rutina, es comprensible optar por soluciones rápidas. Sin
embargo, muchas colaciones disponibles contienen un alto aporte de azúcares o
entregan energía por poco tiempo, haciendo que el hambre reaparezca
rápidamente. Por ello, vale la pena volver a considerar preparaciones simples y
conocidas, como un buen sándwich, que sigue siendo una opción práctica,
versátil y fácil de adaptar a las necesidades de cada estudiante.
Durante mucho tiempo el
pan fue injustamente catalogado como un alimento a evitar. Hoy sabemos que no
todos los panes son iguales y que, al elegir opciones con mayor aporte de fibra
y proteínas, puede transformarse en un excelente aliado para una colación
equilibrada. Combinado con alimentos saludables como quesillo, huevo, pavo,
pollo, atún o palta, ayuda a entregar energía de manera sostenida y a prolongar
la sensación de saciedad.
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| Marcela Moreno Ingeniera en alimentos de Kingsbury |
Porque, al final, educar en hábitos saludables comienza con decisiones cotidianas. Muchas veces, un buen sándwich preparado con ingredientes de calidad aporta mucho más que saciedad: también ayuda a que los niños enfrenten su jornada con la energía necesaria para aprender, jugar y disfrutar.


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