Los Lençóis Maranhenses, con
sus dunas de arena blanca y sus lagunas cristalinas, son una de las joyas
naturales más impresionantes de Brasil. Y aunque es un paraíso para disfrutar
todo el año, su máximo esplendor se vive a partir de junio.
Un viaje de
conexión con la naturaleza y descubrimientos inolvidables para quienes busquen
destinos menos populares.
Ubicado en el nordeste del
país, el Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses se encuentra a unos 250
kilómetros de São Luís, capital del estado de Maranhão y principal puerta
de entrada aérea al destino. Desde allí parten traslados terrestres hacia las
principales ciudades base de la región: Barreirinhas, Santo Amaro y Atins.
Las extensas dunas de arena
blanca están rodeadas por miles de lagunas de agua dulce que se forman durante
la estación lluviosa, entre febrero y mayo. Pero en junio comienza la
estación seca, y hasta septiembre es la época para contemplarlas en su mayor
expresión, cuando las lluvias llenan las depresiones entre las dunas y revelan
miles de piscinas naturales en tonos esmeralda y azul turquesa.
Esta belleza ha atraído y
encantado a miles de turistas de todo el mundo. Se recomienda programar una
visita de al menos tres días para recorrer todo el Parque
Nacional, saliendo de la ciudad de Barreirinhas y llegando a Santo Amaro.
El recorrido se realiza con el apoyo de guías locales con experiencia en
senderismo en el Parque Nacional.
El encantode los Lençóis
Maranhenses fue distinguido por la prestigiosa publicación
británica Condé Nast Traveller, que los incluyó en la lista de las “7
maravillas naturales del mundo para 2026”, publicada en abril.
La selección
reúne paisajes naturales que impresionan no solo por su belleza, sino también
por la relación entre ecología, cultura, conservación y presencia humana
responsable.
La publicación describe los
Lençóis Maranhenses como un paisaje de dunas blancas aparentemente infinitas
que, en cada estación de lluvias, se transforman en un escenario inusual: las
lagunas de agua dulce en tonos azul y turquesa que surgen entre la arena crean
una de las imágenes más sorprendentes del planeta. Es además un territorio
vivo, donde comunidades tradicionales conviven desde hace generaciones con los
ciclos de inundación y sequía.
Este reconocimiento
internacional se suma a otro hito reciente: en 2024, el Parque Nacional de los
Lençóis Maranhenses fue inscrito por la UNESCO como Patrimonio Natural Mundial,
con un área protegida de 156.562 hectáreas y criterios asociados a su belleza
natural excepcional y la relevancia geológica de su paisaje.
Experiencias únicas en el
Nordeste brasileño
Entre las vivencias más
emblemáticas de la región destaca la visita a las lagunas del Parque. Lagoa
Azul, Lagoa Bonita, Lagoa da Esmeralda, Lagoa da Gaivota, Lagoa das Emendadas,
Lagoa da Betânia y Lagoa Tropical se encuentran entre los escenarios que revelan
la imponencia del destino.
Para los viajeros que buscan
aventura y una conexión profunda con el territorio, la travesía de tres días
por el Parque Nacional ofrece una experiencia inolvidable a pie entre dunas,
lagunas y comunidades tradicionales. Guiados por habitantes locales, los
visitantes atraviesan escenarios silenciosos y cinematográficos, contemplan el
amanecer y el atardecer sobre las dunas, nadan en aguas cristalinas y se
hospedan en casas de familias de la región, logrando una inmersión en la
cultura local y el ritmo del paisaje.
Navegar por el río Preguiças
es otro paseo que conecta naturaleza, cultura y comunidades locales.
En lancha,
la ruta recorre aguas tranquilas rodeadas de vegetación nativa, manglares y
pequeños poblados ribereños, con paradas que permiten conocer modos de vida
tradicionales, probar sabores regionales y observar la transición entre río,
dunas y mar.
En Atins, donde se juntan los
Lençóis, el río y el mar, se crea una atmósfera singular. Durante las
noches de luna nueva, la observación del plancton luminoso se transforma
en un espectáculo: pequeños organismos marinos emiten destellos azulados cuando
el agua se mueve y crean una experiencia sensorial particular.
Los atardeceres
ofrecen una de las postales más impresionantes del país, bajo una luz dorada y
un escenario único.
Ua excelente opción para
disfrutar de la zona es la experiencia de un picnic
al atardecer en medio de las dunas.
De los Lençóis a
Jericoacora: un viaje por la ruta de las emociones
Para quienes deseen extender
el viaje, los Lençóis Maranhenses son también la puerta de entrada a uno de los
itinerarios más emblemáticos de Brasil. La "Ruta de las Emociones"
atraviesa tres estados -Maranhão, Piauí y Ceará- y conecta tres íconos
naturales: el Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses; el Área de Protección
Ambiental Delta del Parnaíba (el único delta en mar abierto de las Américas); y
el Parque Nacional de Jericoacoara, donde dunas, lagunas y mar componen un
escenario de extraordinaria belleza.
A lo largo de más de 500
kilómetros y 14 municipios, el recorrido revela diferentes caras del nordeste.
Desde los Lençóis, se puede seguir hacia el Delta del Parnaíba, un encuentro
inusual entre río, mar, islas, dunas, manglares y canales.
El paseo en barco por los
canales del Delta revela paisajes en constante transformación y uno de sus
momentos más memorables es la "revoada dos guarás" (vuelo
de las corocoras), cuando aves de plumaje rojo intenso cruzan el cielo al atardecer.
El itinerario sigue hasta
Jericoacoara, en Ceará, una aldea de calles de arena conocida por sus lagunas
de aguas claras, vientos favorables para deportes acuáticos, una atmósfera
relajada y atardeceres imperdibles. Entre aventura, cultura local y hospitalidad,
la Ruta de las Emociones transforma la visita a los Lençóis Maranhenses en una
experiencia aún más amplia.
Consejos prácticos
Por ser un área natural
protegida, la visita debe realizarse respetando las normas del Parque Nacional
y con guías y operadores autorizados, por lo que se recomienda ir con las
excursiones programadas con anticipación.
El clima de Lençóis
Maranhenses es tropical, con temperaturas generalmente cálidas durante todo el
año, y sus alojamientos son sencillos.
Para los paseos por las dunas se
recomienda ropa liviana, calzado cómodo para caminar en la arena, sombrero o
gorra, lentes de sol, protector solar, una botella reutilizable con agua y
una bolsa impermeable para proteger documentos y equipos electrónicos.Cómo llegar:
Lençois empezó a posicionarse
a nivel turístico a partir de 2002, cuando el asfalto llegó hasta Barreirinhas,
el municipio que se promociona como la puerta de entrada al parque. Hay otros
accesos como las ciudades de Santo Amaro e Atins, ya que el parque se entiende
por tres municipios. Para llegar a São Luiz de Maranhao -la capital más
próxima, a 250 km de Barreirinhas- hay vuelos diarios desde San Pablo y otras
ciudades.
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