Hay ciudades que se conocen
siguiendo un mapa y otras que comienzan a revelarse a través de los sentidos. En Cusco, el viaje puede partir con el sonido del agua, continuar entre tejidos
de colores profundos, detenerse frente a una danza tradicional y terminar
alrededor de una mesa, probando ingredientes que forman parte de la identidad
de Los Andes.
Esta manera más pausada y
atenta de recorrer los destinos está adquiriendo relevancia entre viajeros que
no solo quieren fotografiar un lugar, sino comprenderlo, saborearlo y sentirse
parte de su ritmo cotidiano.
Cusco ofrece esa experiencia en sus calles,
mercados, cocinas y expresiones artísticas, donde el pasado no aparece como una
pieza inmóvil, sino como una presencia que continúa transformándose.
Una de las mejores rutas para
aproximarse a esa identidad es la Avenida El Sol, una de las vías más
representativas de la ciudad. Su recorrido atraviesa diferentes capas de la
historia cusqueña y conecta espacios culturales, patrimoniales y cotidianos que
pueden descubrirse caminando.
Donde comienza el
camino
El trayecto comienza en la
Paccha Pumaqchupan, cascada urbana cuyo nombre puede traducirse como “cola del
puma”.
Esta denominación se relaciona
con la antigua representación de Cusco como un puma, figura relevante dentro de
la cosmovisión andina y símbolo de fuerza, sabiduría y conexión con el mundo
terrenal. Este espacio se encuentra en el sector donde confluyen los ríos Saphy
y Tullumayo.
Frente a esta caída de agua se
encuentra el Hotel Cusco La Paccha Affiliated by Meliá, cuyo nombre y concepto
se inspiran en este espacio urbano. Su identidad busca conectar al huésped con
el destino mediante elementos que remiten a la cultura, el arte y el carácter
cusqueño, mientras que su ubicación permite incorporarse naturalmente a la vida
de la ciudad y recorrer a pie algunos de sus principales espacios culturales.
Desde enero de este año, el
establecimiento forma parte de Affiliated by Meliá y su incorporación
representa la llegada de esta propuesta a Cusco, integrando la experiencia y
los estándares de Meliá con la identidad cultural y el entorno local del destino.“La experiencia de Cusco
comienza mucho antes de visitar sus monumentos. Está en sus calles, en sus
tejidos, en su gastronomía y en la forma en que conviven diariamente la memoria
y la vida contemporánea.
La Paccha busca ser un punto de partida para que nuestros
huéspedes puedan conectarse con esa identidad de una manera cercana, respetuosa
y auténtica”, señala Delizabeth Huaman, gerente general de Hotel Cusco La
Paccha Affiliated by Meliá.
Una ciudad que
también se cuenta a través de sus tejidos
Dentro del hotel, el primer
acercamiento a la cultura peruana aparece en diez obras de Máximo Laura,
artista nacido en Ayacucho y heredero de cinco generaciones de tejedores. Sus
tapices combinan iconografía ancestral, simbolismo andino, colores intensos y
técnicas contemporáneas.
Reconocido internacionalmente
como uno de los artistas textiles más destacados y singulares de Sudamérica,
Laura ha construido un lenguaje visual influenciado por culturas como la Wari,
Paracas, Nazca y Chavín.
En sus composiciones, los
símbolos precolombinos conviven con nuevas formas, texturas y combinaciones
cromáticas.
“Las obras de Máximo Laura nos
permiten contar una parte de la identidad peruana desde una mirada actual. Sus
tapices conservan símbolos, técnicas y colores profundamente vinculados con el
mundo andino, pero los reinterpretan mediante un lenguaje contemporáneo.
Queremos que este encuentro con el arte sea también una invitación a mirar
Cusco con mayor profundidad”, explica Huaman.
La tradición textil también se
encuentra presente mediante el trabajo de las artesanas de Chinchero, conocidas
como las “mamitas de Chinchero”.
El relato puede continuar
fuera del establecimiento. En el centro histórico se encuentra el Museo Máximo
Laura, que reúne una colección permanente de tapices y permite profundizar en
las técnicas, los símbolos y las influencias que han definido la trayectoria
del artista.
Música, movimiento
y cultura vivaEn las inmediaciones del hotel
se ubica el Centro Qosqo de Arte Nativo, institución dedicada a preservar y
difundir las danzas, la música y la vestimenta tradicional de Cusco. Sus
presentaciones reúnen a músicos y bailarines que mantienen vigentes expresiones
provenientes de distintas comunidades de la región.
También frente al
establecimiento se encuentra uno de los principales mercados artesanales de la
ciudad. Entre textiles, cerámicas, trabajos en cuero y piezas elaboradas en
lana, el recinto ofrece otra aproximación al color y a los oficios
tradicionales que siguen formando parte de la economía y la identidad local.
Desde allí, la Avenida El Sol
conduce hasta el Qorikancha, antiguo Templo del Sol y uno de los espacios que
mejor representa las distintas épocas que conviven en Cusco. Sus muros incaicos
se encuentran con la arquitectura colonial del Convento de Santo Domingo,
formando un conjunto donde la historia puede leerse directamente sobre la
piedra.
El Qorikancha está ubicado a
aproximadamente 700 metros del hotel. La caminata puede continuar hasta la
Plaza de Armas, situada a 1,3 kilómetros, entre museos, iglesias, talleres,
cafeterías y construcciones que conservan el trazado del centro histórico.
“Nuestra ubicación permite
acercarse a Cusco sin prisa y a escala humana. Desde la Paccha Pumaqchupan es
posible caminar hacia espacios donde la cultura sigue ocurriendo todos los
días, encontrarse con sus artistas y artesanos, escuchar su música y comprender
que la identidad de la ciudad no está encerrada en un solo lugar”, agrega la
gerente general.
Conocer Cusco es
sentarse a la mesaLa identidad de la ciudad
también se expresa mediante aromas, ingredientes y preparaciones vinculados con
la geografía andina. Quinua, choclo, trucha, aguaymanto, hierbas y otros
productos del territorio forman parte de una cocina que combina memoria y nuevas
interpretaciones.
El restaurante de Hotel Cusco
La Paccha Affiliated by Meliá incorpora preparaciones tradicionales de la
gastronomía peruana, como ají de gallina y lomo saltado, además de una versión
del ceviche elaborada con trucha, que traslada una de las recetas más emblemáticas
del país al paisaje de altura.
En el desayuno, la propuesta
incluye granos andinos, choclo y mermelada de aguaymanto, entre otros productos
locales y frescos de temporada.
La experiencia se extiende a
Kusiy Bar. Su nombre proviene del quechua y significa alegría, felicidad o
alborozo, concepto que inspira un espacio pensado para celebrar, compartir y
descansar después de recorrer la ciudad.
Su coctelería busca poner en
valor los sabores peruanos mediante frutas como el tumbo y el aguaymanto,
hierbas como la muña y un licor digestivo artesanal elaborado a partir de un
destilado de caña de azúcar macerado con una selección de hierbas, raíces y
flores andinas.
“La gastronomía es una de las
formas más directas y memorables de conocer un destino. Nuestra propuesta reúne
recetas reconocibles, ingredientes peruanos y sabores vinculados con el
territorio, permitiendo que cada plato o cóctel cuente una pequeña parte de la
historia y diversidad del país”, comenta Huaman.
Entre caminatas, estímulos y
la altura propia de Cusco, el descanso también adquiere un sentido diferente.
El hotel cuenta con 167 habitaciones distribuidas en dos bloques, con
alternativas individuales, dobles, familiares y accesibles, además de categorías
superiores con balcón.
La experiencia se completa con
un spa que ofrece masajes y tratamientos orientados a recuperar el cuerpo y
encontrar un momento de calma después de una jornada recorriendo la ciudad.
El futuro también
forma parte del paisaje
La relación con el destino no
se expresa únicamente mediante el arte o la gastronomía. Desde 2019, el hotel
cuenta con más de 200 paneles solares, incorporando energía renovable a su
funcionamiento y sumando una dimensión sostenible a la experiencia.
A esta
infraestructura se añade un trabajo orientado a reducir progresivamente los
plásticos de un solo uso y reemplazarlos por alternativas más sostenibles,
promoviendo prácticas de consumo responsable dentro del hotel.“La conexión con un destino
también implica asumir la responsabilidad de cuidarlo. La incorporación de
energía solar y la reducción progresiva de plásticos de un solo uso representan
decisiones concretas para avanzar hacia una operación más eficiente y coherente
con el valor natural y cultural de Cusco”, afirma la ejecutiva.
Reservas: a través de WhatsApp
+51 938125274