En un encuentro marcado por la emoción, la
memoria y el reconocimiento a quienes han dedicado parte importante de sus
vidas a la gastronomía chilena, la Academia Gastronómica de Chile realizó su
ceremonia anual de entrega de Galardones.Una jornada que reunió a representantes
del mundo gastronómico, académico e institucional, además de familiares y
amigos de los homenajeados, quienes acompañaron de cerca una ceremonia
especialmente íntima y significativa.
En esta oportunidad fueron entregados tres
reconocimientos: Aporte a la Cultura Gastronómica Chilena, Trayectoria y
Contribución Personal e Investigación, Educación y Difusión Gastronómica.
Una gastronomía que es cultura,
identidad y memoria
El presidente de la Academia Gastronómica
de Chile, Bruno Sacco, fue el encargado de abrir la ceremonia, poniendo en
perspectiva la transformación que ha experimentado la gastronomía nacional
durante las últimas décadas y el papel de quienes contribuyeron a
profesionalizarla y darle identidad.
En un discurso cercano, recordó que hace
50 años la gastronomía chilena era prácticamente “un susurro tímido” y que la
cocina permanecía muchas veces en un ámbito doméstico e invisible.
La creación de la primera Escuela de
Hotelería, Turismo y Gastronomía de INACAP, el surgimiento de nuevos
restaurantes y productos, y el trabajo de distintos profesionales comenzaron a
cambiar ese escenario.
Sacco puso especialmente en valor a los
tres homenajeados, señalando que detrás de cada plato, libro, escuela e
investigación existen vidas dedicadas a entregar identidad y memoria.
“Comer no es sólo
alimentarse: es cultura. Es emoción. Es territorio. Es infancia. Es comunidad”,
afirmó, sintetizando el espíritu de una ceremonia que buscó reconocer a la
gastronomía como una expresión fundamental de la cultura chilena.
Aporte a la cultura gastronómica
chilena
El primer galardón de la jornada fue
entregado a Augusto Merino Medina, conocido por generaciones de lectores como
Ruperto de Nola, por su aporte a la cultura gastronómica nacional.
Abogado, magíster en Politología,
académico, investigador, escritor y cronista gastronómico, Merino ha construido
una extensa trayectoria vinculada al estudio y difusión de la cocina. Sus
columnas y libros contribuyeron a instalar una mirada sobre la gastronomía que
trasciende la receta para abordar también la historia, la cultura, la identidad
y la memoria.
Presidente emérito del Círculo de
Cronistas Gastronómicos y cofundador y vicepresidente emérito de la Academia
Gastronómica de Chile, entre otras responsabilidades, ha sido también un
importante puente entre Chile y el mundo gastronómico iberoamericano.
Augusto Merino Medina, tras recibir el
reconocimiento manifestó, con su habitual humildad y sentido del humor, estar
muy contento y agradecido con este reconocimiento.
El momento adquirió especial emotividad al
verlo acompañado por su familia, visiblemente orgullosa de este homenaje a una
trayectoria que ha tenido en la crónica gastronómica uno de sus principales
aportes. Como Ruperto de Nola, Merino convirtió durante décadas la cocina en
materia de conversación, reflexión y cultura, acercándola a miles de lectores.
Trayectoria y contribución personal
El segundo reconocimiento distinguió al
chef Guillermo Rodríguez Astorga, por sus 50 años de trayectoria dedicados a
engrandecer la gastronomía chilena.
Primera generación de cocineros formados
en INACAP, Rodríguez se tituló en 1976 como Técnico en Cocina Internacional y,
posteriormente, obtuvo una beca de Naciones Unidas para estudiar en la
prestigiosa Escuela de Hotelería de París.
A su regreso a Chile participó en
proyectos emblemáticos de la alta cocina nacional y tuvo un papel fundamental
en la creación y desarrollo del capítulo chileno de Les Toques Blanches,
organización que presidió durante 27 años.
Su trayectoria también está vinculada a
iniciativas como el Día de la Cocina Chilena, el Día del Vino Chileno y
programas de becas para jóvenes que buscan formarse profesionalmente en
gastronomía.
Visiblemente emocionado, Rodríguez recibió
el reconocimiento con humildad y recordó a los cocineros que abrieron camino
antes que él. También hizo un llamado a las nuevas generaciones a tomar la
posta y continuar fortaleciendo la cocina chilena.“Este premio también es para ustedes,
porque para llegar lejos siempre se necesita un gran equipo”, expresó,
agradeciendo a sus colaboradores, colegas y, especialmente, a su familia.
Sus palabras estuvieron también dirigidas
a sus hijos, hermanos y a sus padres, a quienes recordó con especial emoción,
señalando que ellos creyeron en su vocación cuando dedicarse profesionalmente a
la cocina parecía impensable.
Investigación, educación y difusión
gastronómica
El tercer galardón fue para el Área de
Gastronomía de INACAP, por su aporte a la investigación, educación y difusión
gastronómica.
Con cinco décadas de trayectoria, la
institución ha formado a más de 45.000 profesionales y técnicos que hoy se
desempeñan en distintos ámbitos de la gastronomía en Chile y el mundo. Su
presencia en las 16 regiones del país también ha permitido descentralizar la
formación y vincularla con los productos, territorios y tradiciones locales.
Durante la ceremonia, sus representantes
destacaron el trabajo realizado junto a docentes, titulados, empresas, gremios
y emprendedores, reconociendo que estos 50 años son también el resultado de un
esfuerzo colectivo.
Frente a los desafíos actuales,
particularmente, la transformación digital, plantearon la necesidad de
incorporar nuevas herramientas sin perder aquello que da sentido a la
gastronomía, “las personas y también la memoria, los territorios y las
comunidades”.
Como parte de la ceremonia, la Academia
Gastronómica de Chile anunció además que postulará al Área de Gastronomía de
INACAP a uno de los galardones que entrega anualmente la Academia
Iberoamericana de Gastronomía, en reconocimiento a su aporte continental.
El apoyo del Ministerio de las Culturas a
la gastronomía chilena
La ceremonia contó con la presencia del
ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Francisco Undurraga, quien
valoró la importancia de reconocer a la gastronomía como parte del desarrollo
cultural del país.
En sus palabras, planteó la necesidad de
que la gastronomía pueda consolidarse como un sector cultural, al igual que
otras expresiones artísticas, y destacó el rol de quienes cocinan, investigan,
documentan y preservan las tradiciones culinarias.
El ministro manifestó además la
disposición del Ministerio para acompañar este proceso y llamó a continuar
desarrollando y documentando el patrimonio gastronómico, destacando que la
cocina forma parte de la vida cotidiana y de la identidad de las familias
chilenas.
Su reflexión final puso el foco en uno de
los grandes desafíos para la cocina nacional. “La cocina chilena no solamente
tiene que tener reconocimiento por los críticos, por los expertos, sino por
sobre todo por los consumidores, porque sin consumidores no hay comida
chilena”.
Sobre la Academia Gastronómica de Chile
La Academia Gastronómica de Chile, fundada
en 2013 y, actualmente, dirigida por Bruno Sacco, es una institución dedicada a
promover, estudiar, desarrollar, coordinar y difundir iniciativas orientadas al
fomento del arte y la cultura en sus distintas manifestaciones, con especial
énfasis en la gastronomía chilena como expresión cultural, así como en las
ciencias y disciplinas vinculadas a ella.
Entre sus ámbitos de interés se encuentran
también la enología y su relación con la cocina, junto con el perfeccionamiento
y desarrollo de la realidad culinaria nacional a través de la educación, la
enseñanza, la extensión y la investigación. Asimismo, la Academia impulsa
acciones relacionadas con la promoción, organización y preservación del
patrimonio gastronómico, contribuyendo al conocimiento, valoración y proyección
de la cultura culinaria de Chile.
Asimismo, Academia Gastronómica de Chile
forma parte de la Academia Iberoamericana de Gastronomía (con sede en Madrid,
España), cuyo propósito es fomentar la investigación, divulgación y protección
de las actividades gastronómicas de los pueblos iberoamericanos.