Despertar
antes del amanecer mientras la sabana comienza lentamente a iluminarse. A lo
lejos, una jirafa cruza el horizonte, los primeros rayos del sol tiñen de
dorado el paisaje y el silencio solo es interrumpido por los sonidos de la vida
salvaje.
Horas
más tarde, un león aparece a pocos metros del vehículo, mientras un guía
explica cómo funciona uno de los ecosistemas más extraordinarios del planeta.
Por la noche, la experiencia continúa bajo un cielo cubierto de estrellas, en
un lodge rodeado por la naturaleza africana.
Escenas
como estas, que durante años parecían reservadas para documentales o películas,
hoy forman parte de uno de los viajes más aspiracionales para los chilenos. África
dejó de ser vista únicamente como un destino de aventura para transformarse en
una experiencia premium, altamente planificada y cargada de significado, donde
la naturaleza, la cultura y el lujo conviven en un mismo recorrido.
Esta
transformación también se refleja en las cifras. Según datos de COCHA Travel
Insights, las ventas asociadas a viajes hacia África crecieron un 35,7% entre
2023 y 2024, mientras que entre 2024 y 2025 el aumento alcanzó un 80%,
acumulando un crecimiento cercano al 144% en los últimos dos años.
“Estamos
viendo un cambio muy interesante en la forma en que los chilenos construyen sus
viajes. África ya no se percibe solamente como un destino de aventura, sino
como una experiencia profundamente emocional y aspiracional. Cada vez más
personas lo ven como ese viaje que quieren realizar al menos una vez en la
vida, porque ofrece experiencias difíciles de replicar en cualquier otra parte
del mundo”, explica Daiana Mediña, Head de Branding & PR de COCHA.
Mucho más que un safari
Si
bien los safaris continúan siendo la principal motivación para visitar el
continente, hoy las consultas también incluyen experiencias culturales,
gastronomía, playas paradisíacas, observación astronómica, turismo sostenible y
alojamientos de lujo en medio de reservas naturales.
La
experiencia moderna está lejos de la imagen tradicional asociada a expediciones
rústicas. Los viajeros recorren reservas naturales acompañados por guías
expertos, observan fauna en libertad y se hospedan en exclusivos lodges y
campamentos boutique que combinan gastronomía, bienestar y una conexión
privilegiada con la naturaleza.
“Hoy
los viajeros buscan experiencias integrales. Quieren vivir un safari, pero
también conocer culturas locales, disfrutar de alojamientos únicos, realizar
actividades vinculadas a la conservación y terminar el viaje en destinos de
playa como Zanzíbar o Mauricio. África permite reunir todo eso en un mismo
itinerario”, agrega Mediña.
África tiene una temporada para cada experiencia
África
ofrece experiencias atractivas durante gran parte del año. Entre junio y
octubre se concentra una de las mejores temporadas para safaris en Kenia y
Tanzania, coincidiendo con la Gran Migración entre Serengeti y Masái Mara,
considerada uno de los espectáculos naturales más impresionantes del mundo.
En
Sudáfrica, los meses entre mayo y septiembre destacan para el avistamiento de
fauna, mientras que destinos culturales como Egipto y Marruecos suelen
recomendarse entre octubre y abril. Zanzíbar, Mauricio y Seychelles, en tanto,
pueden visitarse durante gran parte del año.
El nuevo lujo está en las experiencias
El
auge de África también coincide con una de las principales tendencias del
turismo global: el crecimiento del llamado lujo experiencial. Más que hoteles
ostentosos o servicios tradicionales, los viajeros buscan experiencias únicas
capaces de generar recuerdos memorables.
Dormir
frente a la sabana, compartir una cena bajo las estrellas en medio de una
reserva natural o contemplar la fauna africana en libertad forman parte de ese
nuevo concepto de exclusividad.
No
es casualidad que el segmento premium, las parejas y quienes celebran hitos
importantes como aniversarios o lunas de miel lideren gran parte de la demanda
actual. “Los datos nos muestran que muchos viajeros están priorizando la
calidad de la experiencia por sobre la cantidad de destinos visitados.
África
responde perfectamente a esa tendencia, porque permite vivir momentos
extraordinarios que permanecen en la memoria durante años”, señala Mediña.
Entre faraones, leones y playas paradisíacas
La
creciente demanda también se refleja en el interés por programas que permiten
descubrir distintas facetas del continente. Para entender esta tendencia, desde
COCHA identifican dos grandes tipos de experiencias.
Por
una parte, África del Norte, liderada por Egipto y sus circuitos culturales.
Por otra, África Oriental y Austral concentran la creciente demanda por
naturaleza y vida salvaje, con países como Kenia, Tanzania y Sudáfrica
liderando el interés de los viajeros chilenos.
Entre
los programas más cotizados se encuentra “Grandes Pirámides y Crucero por el
Nilo”, un recorrido de nueve días por Egipto que contempla visitas a las Pirámides
de Giza, la Esfinge, el Museo Egipcio, Luxor, Asuán y un crucero de tres noches
por el río Nilo. El programa tiene valores desde aproximadamente $2.640.000 por
persona en base doble.Por
otro lado, quienes buscan una experiencia más ligada a la naturaleza y la vida
salvaje están optando por itinerarios que combinan safari y playa.
Uno
de los más destacados contempla recorridos por algunos de los paisajes más
emblemáticos de Kenia, incluyendo Amboseli, famoso por sus grandes manadas de
elefantes y las vistas al monte Kilimanjaro; Aberdare, con sus bosques y
cascadas; Lago Nakuru, reconocido por su biodiversidad y la Reserva Nacional
Masái Mara, considerada uno de los mejores lugares del mundo para observar
fauna salvaje.
La
experiencia culmina en las playas de Zanzíbar, una combinación que responde a
la creciente búsqueda de viajes capaces de equilibrar aventura, naturaleza y
descanso. Esta experiencia tiene valores referenciales desde $6.100.000 por
persona en habitación doble.
Más
allá de los destinos, el atractivo está en las experiencias que ofrece cada
recorrido. Mientras algunos viajeros optan por navegar el río Nilo visitando
templos milenarios y algunos de los principales tesoros arqueológicos del
mundo, otros prefieren comenzar el día observando elefantes frente al monte
Kilimanjaro, recorrer las llanuras de Masái Mara y finalizar el viaje
descansando en las playas de Zanzíbar.
Son
experiencias profundamente distintas, pero que comparten un mismo elemento: la
sensación de estar viviendo algo difícil de replicar en cualquier otro lugar
del mundo.
Un viaje que requiere planificación
A
diferencia de otros destinos internacionales, África exige una preparación más
detallada. Desde COCHA explican que la mayoría de estos itinerarios contempla
entre nueve y quince días de viaje, por lo que recomiendan planificar con
varios meses de anticipación para asegurar disponibilidad en lodges, parques
nacionales y experiencias de alta demanda.
La
anticipación también permite elegir las mejores temporadas según el tipo de
experiencia que se busca vivir, además de coordinar vuelos, conexiones
internas, requisitos de ingreso y recomendaciones sanitarias propias de cada
destino.
Lejos
de ser un destino de nicho, África se posiciona cada vez más como uno de los
grandes protagonistas del turismo experiencial a nivel mundial. Para muchos
viajeros, ya no se trata simplemente de elegir un próximo destino, sino de
cumplir uno de los grandes sueños pendientes de su vida.
Para
más información ingresa a
www.cocha.com,
solicita atención especializada en las tiendas COCHA a lo largo del país, o a
través de la asistencia telefónica.
Acerca
de Cocha
Con
73 años en el país, la compañía busca ayudar a las personas y empresas a viajar
mejor, de forma simple, conveniente y confiable. Antes, durante y después de
cada viaje brinda un servicio integral personalizado, pone el mundo al alcance
de todos; y ofrece asistencia 24/7 por parte de un experto cuándo y dónde se
necesite, para que el viajero solo disfrute con tranquilidad.