jueves, 3 de septiembre de 2026

La historia de viaje más épica regresó al cine y dejó a Grecia en el horizonte de los chilenos

Voidokilia-Grecia
 Mucho antes de los aviones, los mapas digitales y esa ansiedad tan contemporánea de revisar cinco veces la puerta de embarque, un hombre tardó diez años en regresar a su casa.

En el camino enfrentó tempestades, dioses enfurecidos, hechiceras, sirenas y un cíclope poco dispuesto a recibir visitas.

Era Odiseo —Ulises para los romanos— y su travesía se convirtió en una de las primeras grandes historias de viaje de la literatura occidental.

Casi tres mil años después, Christopher Nolan llevó esta epopeya nuevamente al centro de la cultura popular. Estrenada en los cines chilenos hace algunas semanas, La Odisea convirtió el regreso de Odiseo a Ítaca en uno de los grandes acontecimientos cinematográficos del año y volvió a instalar a Grecia, el Mediterráneo y sus mitos en el imaginario mundial.

Pero el fenómeno no parece haberse quedado únicamente en la pantalla. Según datos de COCHA Travel Insights, durante julio, mes que coincidió con el estreno de la película, las reservas hacia Grecia crecieron 69% frente al mismo periodo de 2025.

Silicia-Lipari

La primera señal ya se había manifestado durante la campaña promocional. En junio, entre el lanzamiento del segundo tráiler y las semanas previas al estreno, la facturación asociada a viajes hacia Grecia aumentó más de 181% respecto de junio del año anterior.

El salto no estuvo impulsado por una mayor cantidad de pasajeros, sino por la contratación de circuitos más extensos, cruceros de alta categoría y experiencias diseñadas a medida.

En el acumulado anual, el volumen total de viajes confirmados se mantiene prácticamente estable, con una variación de -2,2% frente a 2025. Sin embargo, cambió profundamente la forma de recorrer el destino.

El ticket promedio alcanza actualmente los USD 7.200 por reserva, mientras los circuitos y cruceros de mayor categoría pueden ubicarse entre los USD 13.000 y USD 17.600.

“Es poco común que una película impulse directamente una reserva, pero sí puede volver a poner un destino en la conversación. En el caso de Grecia, el estreno coincide con un cambio en la forma de viajar: programas más complejos, navegación entre islas y experiencias que conectan la historia, la mitología y el cine”, explica Daiana Mediña, Head de Branding & PR de COCHA.

De las ruinas a un relato vivo

Peloponeso-Grecia
Atenas continúa siendo la principal puerta de entrada al país y el punto de partida de circuitos y cruceros. Santorini y Mykonos lideran las estadías en las islas, seguidas por Creta, Paros, Milos, Rodas y Corfú. Sin embargo, también comienza a aparecer un interés todavía pequeño, pero concreto, por destinos del mar Jónico como Cefalonia y Léucade.

Ítaca, la patria de Odiseo, ocupa un lugar diferente. La isla no cuenta con aeropuerto propio y su infraestructura hotelera es reducida, por lo que suele incorporarse como una excursión marítima desde Cefalonia o Léucade. Más que una parada convencional, se está convirtiendo en el desenlace de recorridos personalizados que incluyen un día de navegación privada.

Y aquí aparece uno de los giros más interesantes de esta nueva odisea turística: la Ítaca que se ve en la película no fue filmada en la isla griega.

El palacio del protagonista fue recreado en el Castello di Santa Caterina, ubicado en Favignana, Sicilia. La Ítaca cinematográfica está en Italia; la de Homero permanece en el mar Jónico, mucho más discreta y alejada de los circuitos masivos.

Atenas-Grecia
La película agregó una nueva capa al imaginario asociado con Grecia, aunque ese interés no siempre se transforma directamente en reservas. La accesibilidad, las conexiones y el tiempo disponible siguen siendo determinantes al momento de elegir las islas.

Para quienes buscan un viaje cultural, ya no se trata únicamente de visitar ruinas o fotografiar paisajes, sino también de comprender los personajes, los mitos y las historias vinculadas con cada lugar.

“Las producciones audiovisuales pueden despertar curiosidad por un destino, pero la decisión final depende de su accesibilidad y de cómo pueda incorporarse a un itinerario.

¡Ocurre ocasionalmente con Skópelos, conocida por Mamma Mia!: genera consultas, pero sus conexiones hacen que muchos viajeros finalmente elijan otras islas. algo similar observamos anteriormente con los destinos asociados a Outlander”, explica Mediña. 

Cefalonia-Grecia
La cercanía geográfica no siempre garantiza una conexión sencilla. Para combinar Santorini y Rodas, por ejemplo, es necesario pasar por Atenas, ya que no existe un ferry directo entre ambas islas. Atenas suele concentrar estadías de no más de dos noches, mientras el descanso, el sol y las playas movilizan la mayor parte del viaje hacia las islas. 

Rodas reúne una ciudad medieval, playas y el sitio arqueológico de Lindos, pero registra una demanda menor debido a que su acceso dentro de determinados circuitos debe realizarse por avión.

Día del Vino Chileno: una celebración a la tradición vitivinícola

Cada 4 de septiembre, Chile celebra el Día Nacional del Vino, una fecha que invita a reconocer una tradición profundamente ligada a la historia, cultura y gastronomía del país, y a reconocer los vinos elaborados en territorio nacional. 

En esta celebración, Castillo de Molina pone en valor el Carménère, una de las cepas más representativas de la vitivinicultura chilena, destacada por su expresión frutal, suavidad y versatilidad.

 Castillo de Molina busca expresar, a través de sus vinos, las características de los distintos terroirs de Chile, manteniendo como parte central de su identidad una invitación a hacer una pausa y darle valor al tiempo de calidad. A detenerse en medio de la rutina, estar más presentes, compartir sin apuro y disfrutar de esos momentos que permiten conectar realmente con otros. 

Esta trayectoria se refleja en su Carménère 2024, elaborado con uvas provenientes de los valles del Maule y Rapel, que presenta un color rojo rubí, límpido y brillante, junto con aromas de fruta roja madura, especias, chocolate y moca.

Por su perfil equilibrado y versátil, es una alternativa que se adapta fácilmente a distintas ocasiones de consumo, destacando por su expresión aromática, buena estructura y una sensación agradable en boca. Su carácter permite disfrutarlo tanto en encuentros más cotidianos como en momentos especiales. Se recomienda servir entre 15 °C y 18 °C para apreciar mejor sus cualidades.

Así, en este Día del Vino Chileno, Castillo de Molina invita a celebrar una de las cepas que forman parte de la identidad vitivinícola nacional, disfrutando de una copa que también representa el valor de compartir, desconectarse y apreciar el tiempo.

La era del ocio participativo: por qué los adultos buscan cada vez más panoramas donde pasan cosas

 Conciertos, bares de arcade, encuentros para solteros, trivia, escape rooms, karting y hasta subir cerros tienen algo en común: convierten la salida en una experiencia. Expertos en tendencias de ocio observan una mayor búsqueda por actividades que permitan interactuar, competir, conocer personas y dejar el celular en segundo plano.

Salir a comer, tomar algo o ir al cine siguen siendo parte de los panoramas habituales. Pero algo está cambiando en la forma en que las personas ocupan su tiempo libre: cada vez hay más actividades que buscan que el público participe y no solo consuma.

La tendencia aparece en distintos formatos. Desde conciertos y bares con máquinas arcade, hasta noches para solteros y solteras, speed dating, trivias, karaoke, escape rooms, bowling, karting o actividades al aire libre como subir cerros. Son experiencias muy distintas entre sí, pero todas tienen un punto en común: hay algo que hacer y, muchas veces, otras personas con quienes hacerlo.

Ricardo Páez, fundador de Rally Kart y quien ha observado de cerca la evolución de los hábitos de entretenimiento, cree que este cambio refleja una nueva forma de entender el ocio.

“Ya no siempre se busca solamente un lugar donde sentarse. Muchas personas quieren que pase algo. Puede ser competir, conocer gente, resolver un desafío, bailar, jugar o simplemente hacer una actividad distinta. El panorama se convierte en una experiencia”, explica.

Del bar para tomar algo al bar para participar

Uno de los ejemplos más visibles está en los propios espacios de entretenimiento. Algunos bares han comenzado a incorporar noches para solteros y solteras, speed dating, trivias, karaoke, torneos y otras dinámicas que buscan generar interacción entre los asistentes. En estos casos, el lugar deja de ser el destino y pasa a convertirse en el escenario de una actividad. “Es interesante cómo los propios bares están entendiendo este cambio. Una noche para solteros puede tener dinámicas para conversar y conocer personas; una trivia genera competencia entre grupos; un arcade permite volver a jugar. El consumo pasa a segundo plano y la experiencia toma protagonismo”, señala Páez.

Y no necesariamente se trata solo de encontrar pareja. Para muchas personas, este tipo de actividades representa también una oportunidad para ampliar su círculo social, salir de la rutina y compartir con otros en un contexto menos estructurado.

Competir también es una forma de juntarse

La competencia es otro elemento que aparece transversalmente en estos nuevos panoramas. No necesariamente se trata de ganar. Puede ser conseguir el mejor tiempo en una pista de karting, superar un desafío en un escape room, ganar una partida de bowling o responder más preguntas que el grupo de amigos en una trivia.

“Hoy la competencia es mucho más lúdica. No necesitas ser deportista ni tener una habilidad especial. Puedes competir por diversión y lo importante termina siendo la experiencia que se genera entre las personas”, plantea el fundador de Rally Kart.

A su juicio, eso también explica por qué actividades que antes parecían asociadas a públicos muy específicos están ampliando su alcance.

En el karting, por ejemplo, hoy pueden coincidir grupos de amigos, parejas, familias y empresas. En un mismo fin de semana, una actividad puede convertirse en una celebración de cumpleaños, una salida de pareja o simplemente un panorama entre amigos.

Hay otro elemento detrás de esta búsqueda: el deseo de desconectarse, aunque sea durante un par de horas. Después de pasar buena parte del día frente a pantallas, existen actividades donde resulta difícil estar pendiente del teléfono. Un concierto exige atención, una carrera requiere concentración, un escape room obliga a trabajar en equipo y hasta subir un cerro genera un espacio para conversar mientras se avanza.

“Cuando estás haciendo algo, el celular naturalmente pasa a segundo plano. No porque alguien te diga que tienes que desconectarte, sino porque estás viviendo una experiencia que requiere tu atención”, explica Páez. Esto también cambia la forma en que se mide el valor de una salida. El atractivo no está necesariamente en cuánto cuesta o cuánto dura, sino en lo que ocurre durante ese tiempo.

Del “¿dónde vamos?” al “¿qué vamos a hacer?”

Para Páez, esta es quizás la principal transformación que está experimentando el mundo del ocio. “Creo que estamos pasando de preguntarnos ‘¿dónde vamos?’ a preguntarnos ‘¿qué vamos a hacer?’. Y eso cambia completamente las posibilidades de entretenimiento”, afirma. Bajo esa lógica caben desde un concierto hasta una noche de arcade, una actividad para solteros, una carrera de karting, una salida a un cerro o una partida de juegos de mesa.

No todos buscan lo mismo ni todas las experiencias funcionan para todos. Pero hay una tendencia que se repite: menos espectadores y más participantes. “El entretenimiento se está convirtiendo cada vez más en una excusa para relacionarse. La gente quiere tener algo que hacer, pero también algo que compartir”, concluye Páez.  Para más información: https://rallykart.cl

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