Vivimos insertos en un mundo que está cada vez más
consciente del cuidado del medio ambiente. Tenemos, por tanto, la necesidad de
saber cómo la cocina y la alimentación puede contribuir a esto, no solo para
nuestro planeta, sino que, para nosotros mismos, los consumidores de alimentos.
¿Qué tan cierto es que, al momento de consumir alimentos, éstos
hagan un efecto en nuestro cuerpo?
Al respecto, Jacqueline Cornejo, nutricionista y docente de
Culinary, explicó que “la alimentación sana es uno de los principales factores
que promueven y mantienen una buena salud durante toda la vida. Se ha
demostrado científicamente que una alimentación adecuada previene enfermedades
cardiovasculares, obesidad, diabetes, osteoporosis, anemia y algunos tipos de cáncer”.

“En la actualidad hay mayor conocimiento ambiental debido a
los daños que se están evidenciando en nuestro ecosistema, por esto, parte de
la industria alimentaria ha tomado medidas preventivas con sus desechos.
La normativa chilena establece que hay residuos peligrosos
en la industria de los alimentos, que deben ser manejados y eliminados de forma
correcta, como por ejemplo los aceites residuales de los procesos de fritura”,
señaló Cornejo.
En tanto, la chef instructora de dicho instituto profesional, Josefina Karelovic, relató su inquietud: “En mi vida personal y laboral la preocupación por el medio ambiente y la comida saludable influye muchísimo.
Como personas insertas en el rubro de la alimentación siento
que tenemos la labor de apoyar una buena salud y velar por enseñar lo que es
una buena alimentación para la sociedad. La alimentación es el reflejo de cómo
nos vemos por fuera y de cómo nos sentimos por dentro”.
Culinary, al momento de enseñar a sus alumnos la preparación
de alimentos, tiene como objetivo formar chefs de alto nivel cultural.
Ante eso, Karelovic sostuvo que “los docentes del instituto
y formadores de futuros profesionales tienen el compromiso con la cocina
consciente, ya que son las próximas generaciones las que estarán a cargo de promover
los estilos alimenticios y de culturizar una sociedad que, en muchos lugares,
está envenenada con conceptos erróneos, como la etiqueta ‘light’, lleno de
aditivos e ingredientes que nadie sabe ni pronunciar”.
Por otra parte, la gran mayoría de las preparaciones son “veganizables”,
que es el término popularmente usado por aquellos que no consumen productos de
origen animal.
Obviamente, no es posible veganizar una carne como tal, pero
sí preparaciones clásicas que contienen carnes como, lasaña o cualquier pasta
con salsa, reemplazando la carne del ragú por champiñones y callampas secas; la
ricotta de leche de vaca, por ricotta de bebida vegetal y el queso de vaca, por
queso de papa.
Para una rica empanada, el pino se puede reemplazar por
proteína de soya; el asado alemán o cualquier budín de carne, por un loaf de
legumbres.