Los
reconocimientos internacionales obtenidos por Chile en materia turística abren
una oportunidad para Arica y Parinacota, una región que busca fortalecer su
posicionamiento en los mercados nacionales e internacionales.
Sin
embargo, el desafío va más allá de exhibir sus paisajes y atractivos: consiste
en transformar ese potencial en experiencias capaces de generar actividad
económica, empleo y nuevas oportunidades para las empresas locales.
La
propuesta apunta a poner en valor una combinación difícil de encontrar en un
mismo destino: playas con clima primaveral durante todo el año, patrimonio
arqueológico, tradiciones ancestrales, valles, desierto y paisajes
altiplánicos. A ello se suman la gastronomía, las festividades andinas y las
comunidades que mantienen vivas las tradiciones del territorio.
Para Luis
Alberto Duarte, director regional de Sernatur Arica y Parinacota, el
reconocimiento de los World Travel Awards (WTA) como Mejor Institución de
Turismo de Sudamérica representa tanto una distinción como una responsabilidad
para continuar impulsando el desarrollo turístico regional.
“Este
reconocimiento también nos posiciona en los mercados internacionales como un
país con una imagen que tiene una institucionalidad reconocida y que trabaja
para que las experiencias turísticas y sus servicios estén acordes a las
necesidades y expectativas de los turistas”, señala.
Del puerto
a una experiencia turística completa
Uno de los
principales desafíos de Arica está relacionado con el turismo de cruceros. Aunque
las recaladas permiten la llegada de visitantes internacionales, el objetivo es
que su presencia se traduzca en oportunidades efectivas para los negocios de la
región, especialmente en áreas como gastronomía, transporte, artesanía y
excursiones.
Sergio
Dragicevic, dirigente del sector turístico y gerente general de Chilex,
principal operador de Cruceros en Arica, plantea que el reconocimiento
internacional de Chile como Mejor Destino de Cruceros de Sudamérica contribuye
a fortalecer su imagen, pero advierte que los atractivos deben convertirse en
productos turísticos concretos.
“En el
caso de Arica, hay un potencial enorme, con patrimonio, cultura andina,
gastronomía, pero falta desarrollar mejor la oferta y hacer que las recaladas
se traduzcan en oportunidades reales para las empresas locales”, afirma.
La clave,
a su juicio, está en ofrecer experiencias que vayan más allá de los recorridos
tradicionales. Los viajeros buscan conocer la identidad de los lugares que
visitan, interactuar con sus habitantes y acercarse a sus costumbres,
actividades cotidianas y tradiciones.
“Hoy
necesitan mucho más: shows culturales como el carnaval andino de Arica,
experiencias con habitantes locales, almuerzos en casas de familia, hablar,
sentir, vivir con gente local, saber qué hacen, cómo viven, en qué trabajan,
cuáles son sus aspiraciones”, explica Dragicevic.
Dragicevic también propone avanzar hacia una
estrategia conjunta para el norte de Chile, integrando Arica, Iquique,
Antofagasta y San Pedro de Atacama en una oferta capaz de atraer a las
compañías navieras y aumentar el atractivo de las recaladas en los distintos
puertos.
“El futuro
requiere mayor coordinación entre regiones, empresas y comunidades locales,
para transformar las recaladas en oportunidades concretas de desarrollo
económico y turístico para todo el norte de Chile”, sostiene.
Del mar al
altiplano en cuatro o cinco días
La
diversidad geográfica es uno de los principales atributos que Sernatur busca
potenciar para diferenciar a Arica y Parinacota de otros destinos de
Sudamérica. La región permite combinar actividades costeras, recorridos por
valles, turismo de naturaleza y experiencias culturales en las localidades
precordilleranas y altiplánicas.
Entre los
atractivos destacados se encuentran la cultura Chinchorro, reconocida por sus
antiguas prácticas de momificación; la Reserva de la Biósfera Lauca, el lago
Chungará, el salar de Surire y el volcán Parinacota. La oferta patrimonial
incluye, además, la ruta de las misiones con 32 iglesias de tiempos de la
Colonia, y el Qhapaq Ñan o Camino del Inca.
De acuerdo
con Duarte, el trabajo con operadores nacionales e internacionales busca
articular estos atractivos en circuitos que permitan disfrutar de diferentes
experiencias durante un mismo viaje.
“Tenemos
destinos y atractivos en nuestra precordillera y altiplano que no están
saturados y que permiten una conexión del turista más íntimo con la naturaleza,
diferenciándonos con otros destinos de alto flujo”, destaca.
La
propuesta considera actividades como surf y kayak en la costa, trekking y
montañismo en los valles, y recorridos por localidades como Codpa, Putre,
Socoroma y Belén, además de visitas a paisajes de altura y sitios
patrimoniales.
“Experiencias
únicas donde las comunidades son protagonistas y que en cuatro o cinco días
permiten de mar a altiplano tener una experiencia auténtica y sorprendente”,
agrega Duarte.
Sustentabilidad
como elemento diferenciador
A la
diversidad natural y cultural se suma la sustentabilidad, un atributo que
comienza a adquirir mayor relevancia en la elección de destinos y alojamientos
en Chile, sobre todo gracias al reciente reconocimiento en los World Travel
Awards como Mejor Destino Verde.
En este
ámbito, el Hotel Antay Arica cuenta con el Sello Q y Sello S de sustentabilidad
turística, que, según María Esther González, directora comercial, lo convierten
en el único hotel de Arica que posee estas distinciones.
“Estos
reconocimientos reafirman nuestro liderazgo en materia de turismo sustentable y
nuestro compromiso con la protección del entorno natural que nos rodea”, señala
González.
La
ejecutiva explica que la certificación implicó cumplir estándares definidos por
la autoridad turística, implementar acciones de gestión sostenible y capacitar
al equipo del hotel. El proceso también consideró la valoración del destino, su
biodiversidad y los atributos naturales y culturales que caracterizan a la
región.
La
sustentabilidad, agrega, se ha convertido en un factor cada vez más presente
entre las inquietudes de los huéspedes, quienes consultan con mayor frecuencia
sobre las políticas ambientales.
“Contar
con el Sello S constituye un elemento diferenciador al momento de elegir un
alojamiento, ya que entrega confianza respecto del compromiso real que
mantenemos con el cuidado del medio ambiente”, sostiene.
Para
González, este trabajo contribuye a proyectar a Arica como un destino
comprometido con el desarrollo responsable del turismo y la protección de su
patrimonio natural para las futuras generaciones.
Para conseguirlo, se busca avanzar hacia una propuesta que integre atractivos naturales, patrimonio arqueológico, tradiciones y la participación de las comunidades.
Una estrategia que también permita conectar la oferta del norte chileno y fortalecer su presencia en los circuitos internacionales.


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