jueves, 24 de septiembre de 2026

Lo que no puede faltar en la mochila para una escapada segura este fin de semana

 Llega la primavera, los días se alargan, sale el sol y a todos nos entran las ganas de salir corriendo al cerro o armar un camping el fin de semana. 

Es clásico. Pero la verdad es que la mitad de la gente mete a la mochila un par de botellas de agua, un bloqueador, un paquete de galletas y da por listo el panorama.

Ahí es donde empiezan las complicaciones. Un cambio de clima imprevisto, una caminata que se alargó más de la cuenta o el viento que no te deja prender la cocinilla pueden transformar un paseo increíble en un problema.

Constanza Lewin, de Ronson Latinoamérica, lo resume muy simple: el error más peligroso afuera siempre es confiar de más. "Encender fuego sin mirar cómo está el viento, irse dejando brasas a medias o pensar que una chispa volando no hace nada... ahí es donde pasan las desgracias".

Armar la mochila sin volverse loco

No hace falta llevarse la casa a cuestas para un trekking de un día o un fin de semana acampando, pero hay cosas lógicas que salvan. Vestirse como cebolla, por capas,  sigue siendo la mejor estrategia para no morir de frío ni de calor. El agua, siempre más de la que crees que vas a tomar. Un botiquín básico para los rozamientos y las ampollas (que nunca faltan con las zapatillas de trekking) y una linterna. Sí, aunque pienses volver antes de que oscurezca. Si te doblas un tobillo y te atrasas dos horas, la linterna pasa a ser tu mejor amiga. Ahora, cuando toca cocinar o prender fuego, la cosa tiene sus trucos.

No todos los encendedores sirven para lo mismo

Parece un detalle tonto, pero llevar cualquier encendedor al cerro suele fallar. Si hay mucho viento, el típico de plástico no prende ni a palos; ahí conviene uno de llama Jet (de los que tiran aire a presión). Si vas a subir alto, arriba de los 2.500 metros, los encendedores electrónicos con botón a veces no responden por la presión del aire. En esos casos, el clásico encendedor de rueda y piedra de toda la vida es el que no te va a dejar tirado.

Lo mismo pasa con el gas. Para las cocinillas portátiles hay cartuchos específicos con rosca (como los de norma UNE-EN 417 de 190 gramos) que quedan firmes y no filtran. Es clave revisar bien las gomas y las conexiones antes de salir de la casa, no cuando ya estás con hambre en el camping.

Una regla de oro: la cocinilla nunca entra a la carpa

Si empieza a correr viento helado o a lloviznar, da tentación meter la cocinilla adentro de la carpa para calentar agua. No lo hagas. Entre el riesgo de incendio en un espacio de plástico y la acumulación de monóxido de carbono, es una pésima idea. Cocina siempre afuera, en un lugar plano y resguardado.

Al final, disfrutar del aire libre es cuestión de sentido común. Disfrutar del fuego mientras se cocina o se comparte es parte del paseo, pero antes de guardar todo y volver a la ciudad, hay que tomarse diez minutos para apagar todo con agua y tocar el suelo. Si todavía sale humo o está caliente, no te puedes ir. Dejar la naturaleza tal como la encontraste es la única forma de asegurar que podamos volver la próxima semana.

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