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| Antonio Santos del Valle Presidnete de Tourism and Society Think Tank |
Su presidente, Antonio Santos
del Valle, participó en este encuentro internacional en calidad de asesor
externo de la UNESCO, y su intervención se ha convertido en una de las más
comentadas de toda la cita.
El reconocimiento no se quedó
en la sala. La televisión pública china entrevistó a Santos del Valle para
conocer de primera mano su visión sobre el futuro del turismo cultural, y la
televisión de la ciudad de Hangzhou hizo lo propio.
Ambas entrevistas confirman el
interés que despertaron sus ideas y el eco que han tenido más allá del foro, en
un país que ha convertido la protección de su legado en una prioridad nacional.
Para el TSTT, que su
presidente haya sido convocado como asesor externo de la UNESCO supone un
respaldo de enorme valor. Es, en primer lugar, un reconocimiento personal a una
trayectoria profesional dedicada a pensar el turismo desde la sociedad y no
solo desde las cifras.
Pero es también un aval para
el propio centro de pensamiento, cuya mirada sobre las comunidades locales
encuentra ahora un lugar en el debate global sobre el patrimonio.
El foro, organizado por el
Ministerio de Cultura y Turismo de China, la Administración Nacional del
Patrimonio Cultural y el Gobierno de la provincia de Zhejiang, tuvo como
escenario el entorno de las ruinas arqueológicas de Liangzhu.
Este yacimiento, Patrimonio
Mundial desde 2019, guarda las huellas de una sociedad urbana que floreció hace
más de cinco mil años en el delta del río Yangtsé y celebra este año el noventa
aniversario de su descubrimiento. Ministros, organismos internacionales y
especialistas de todo el mundo se dieron cita para debatir cómo proteger ese
legado sin congelarlo.
Santos del Valle intervino en
la mesa redonda de alto nivel “Embracing the Future: Cultural Heritage
Preservation, Transmission and Sustainable Tourism”, moderada por Peter
DeBrine, responsable del programa de Turismo Cultural Sostenible de la UNESCO.
Compartió panel con Raphael
Callou, director general de Cultura de la Organización de Estados
Iberoamericanos; y Abdulrahman Alsuhaibani, vicepresidente de Cultura de la
Comisión Real para AlUla
Su punto de partida fue una
pregunta tan sencilla como incómoda: ¿para quién es el turismo? A partir de
ella defendió que la cultura y el patrimonio no son un decorado para el
visitante, sino la memoria viva de una comunidad. Advirtió de que ese mismo
legado puede dar trabajo y orgullo a un pueblo o, por el contrario, vaciar un
barrio histórico y convertir una fiesta tradicional en un espectáculo sin alma.
La diferencia, señaló, está siempre en las decisiones que se toman y en quién
las toma.
Recordó, además, la
experiencia de muchas zonas rurales donde recuperar un oficio, un camino o una
celebración devolvió primero la autoestima, después a algunos jóvenes y, solo
al final, a los visitantes. Ese orden, insistió, es decisivo. Por eso propuso
que toda política turística empiece preguntando a los vecinos qué quieren
compartir y qué prefieren proteger.
Ante la Estrategia de Turismo
Cultural Sostenible que prepara la UNESCO, el presidente del TSTT planteó cinco
ámbitos de impacto.
Pidió situar a las comunidades
en el centro de la gobernanza, medir más allá de llegadas y pernoctaciones,
gestionar los flujos antes de que se conviertan en crisis, asegurar que el
valor se quede en el territorio e integrar la acción climática.
Todo ello, explicó, cabe en el
concepto de turismo estratégico, que sitúa la actividad turística dentro de un
proyecto de territorio.
La imagen con la que cerró su
intervención resume bien su mensaje. Hay un turismo que pasa como el viento,
consume y se marcha con una foto, y otro que se parece a la lluvia, porque
empapa la tierra y ayuda a que algo crezca cuando ya se ha ido.
Santos del Valle ofreció la
experiencia y su paso por Liangzhu, refrendado por la atención de los medios
chinos, abre una etapa de nuevas oportunidades de colaboración internacional.
Y deja una idea clara: el éxito del turismo cultural no se medirá por el número de visitantes, sino por si quienes viven en cada lugar podrán seguir llamándolo hogar dentro de cincuenta años.
Artículo publicado en la plataforma #Tourism and Society Think Tank.
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