Chile y Brasil están fortaleciendo un
intercambio turístico marcado por la búsqueda de experiencias diferentes a las
disponibles en el país de origen.
Mientras los viajeros brasileños llegan atraídos principalmente por la nieve, la montaña y los paisajes de la zona central y sur de Chile, los chilenos encuentran en Brasil una alternativa cercana para disfrutar de playas, naturaleza, gastronomía y clima tropical.
De acuerdo con datos de Viajes Falabella, entre enero y julio de 2026 la demanda de turistas brasileños por viajar a Chile aumentó 13,4% frente al mismo período del año anterior.
En paralelo, los viajes de chilenos a Brasil registraron un crecimiento de 9%, manteniendo al país entre las alternativas internacionales más demandadas por los viajeros nacionales.
La estacionalidad también refleja esta complementariedad. Cerca del 41% de los viajes de brasileños a Chile se concentra entre junio y agosto, coincidiendo con la temporada de nieve.
En el caso de los chilenos, el 64% de las reservas hacia Brasil se orienta a destinos de playa y clima cálido, con una demanda que se mantiene activa durante buena parte del año y aumenta especialmente en las vacaciones de verano e invierno.
“Chile y Brasil tienen la capacidad de ofrecerse mutuamente experiencias que resultan novedosas para sus viajeros. Los brasileños encuentran nieve, montaña y viñedos a pocas horas de viaje, mientras que los chilenos acceden a una amplia variedad de playas y destinos tropicales.
Esa combinación, sumada a la cercanía y conectividad entre ambos países, está impulsando un intercambio turístico cada vez más dinámico”, explica Hugo Avilés, Marketing Manager de Viajes Falabella.
Santiago funciona como la principal puerta de entrada para los visitantes brasileños y como punto de partida para recorrer otros atractivos de la zona central. Entre los lugares que concentran mayor interés se encuentran Valle Nevado, Farellones y El Colorado, especialmente durante la temporada de invierno.
La experiencia de nieve suele complementarse con estadías en la capital, recorridos por el Cajón del Maipo, visitas a viñas de los valles del Maipo y Casablanca, y escapadas a Valparaíso y Viña del Mar. Para quienes cuentan con más tiempo, San Pedro de Atacama, Puerto Varas y la Patagonia aparecen como alternativas para extender el viaje y conocer otros paisajes del país.
En sentido contrario, los viajeros chilenos mantienen una fuerte preferencia por los destinos costeros de Brasil. Río de Janeiro y Búzios combinan playa, cultura y vida urbana; Florianópolis destaca por su cercanía y variedad de balnearios; mientras que ciudades del nordeste como Maceió, Salvador, Recife y Porto Seguro atraen a quienes buscan temperaturas cálidas, naturaleza y estadías más extensas.
“Estamos viendo viajeros que ya no eligen un destino únicamente por un atractivo específico. Quienes visitan Río de Janeiro, por ejemplo, buscan combinar playa, gastronomía, cultura y recorridos urbanos; de la misma manera, los brasileños que llegan por la nieve también quieren conocer Santiago, visitar viñas o recorrer la costa.
Hoy el viaje se construye a partir de una combinación de experiencias”, agrega Hugo Avilés.
Para aprovechar mejor la estadía, los asesores de Viajes Falabella recomiendan definir previamente el tipo de experiencia que se busca, reservar con anticipación durante las temporadas de mayor demanda y considerar las distancias y traslados al combinar destinos.
También es importante revisar las condiciones climáticas de cada región y la documentación vigente antes de viajar.
Desde Viajes Falabella proyectan que este intercambio continuará creciendo, impulsado por viajeros que buscan salir de su entorno habitual y combinar distintas experiencias dentro de un mismo viaje. Chile y Brasil encuentran así un espacio de conexión que va más allá de la cercanía geográfica: dos mercados turísticos que se potencian precisamente a partir de sus diferencias.
Sobre Viajes Falabella
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