El chileno Tomás Klingenberg y
el colombiano George Sebastián Moreno completaron el podio de una final con
ocho jóvenes de tres países.
Hace un año, Guilherme
Pennacchia Eschenbach estaba compitiendo frente a las cámaras de MasterChef
Brasil 2025, donde terminó en quinto lugar.
Este año cambió la televisión
por una cocina en Millahue y el resultado fue todavía mejor: ganó VIK FoodLab
2026 y se llevó una pasantía de tres meses en Aponiente, el restaurante español
de Ángel León reconocido con tres estrellas Michelin.
La final tuvo
acento latinoamericano.
Brasil se quedó con el primer
lugar, Chile con el segundo y Colombia con el tercero: el chileno Tomás
Klingenberg, del Instituto Profesional Culinary y el colombiano George
Sebastián Moreno, de la Universitaria Agustiniana de Bogotá, completaron el
podio entre ocho estudiantes que llegaron a Chile para medirse en la tercera
edición del certamen.
La premisa del desafío final
fue trabajar con cerdo como proteína principal.
A partir de ahí, cada
participante tuvo que construir una propuesta propia, utilizando técnica,
creatividad y referencias a los sabores de su lugar de origen. Esa mezcla de
competencia y territorio es justamente uno de los sellos que VIK FoodLab busca
instalar entre las nuevas generaciones de cocineros latinoamericanos.
El ganador que
ahora viajará a España
Pennacchia cursa octavo
semestre en la Universidade Presbiteriana Mackenzie, de São Paulo. Su relación
con la cocina comenzó por influencia de su abuela y entre sus referentes
menciona a chefs como Thomas Keller, Eric Vildgaard y José Andrés.
Como ganador, realizará una
pasantía de tres meses en Aponiente, el restaurante del chef Ángel León,
distinguido con tres estrellas Michelin.
"Lo que más me gusta es
ver a las personas disfrutar. Cocinar para tus amigos, para tu familia y ver
cómo reaccionan. La presión es dura, pero cuando sale bien, vale la pena",
contó el brasileño sobre su relación con la cocina.
Para Pablo Cáceres, chef
ejecutivo de Viña VIK, el premio busca que los estudiantes vivan una
experiencia que vaya mucho más allá de una competencia.
"Siempre buscamos
restaurantes que estén en su mejor momento y donde puedan aprender muchísimo,
que sean una escuela. Estar en uno de esos restaurantes te puede cambiar la
vida", señaló.
Chile y Colombia
completaron el podio
El segundo lugar fue para
Tomás Vladimiro Klingenberg, estudiante de octavo semestre de Gastronomía en el
Instituto Profesional Culinary, quien participaba por primera vez en un
concurso de este tipo.
Klingenberg comenzó a trabajar
a los 14 años como garzón. Un día, ante la ausencia de un chef, tuvo que entrar
a la cocina y desde ahí comenzó una relación con la gastronomía que profundizó
junto a su padre.
"Uno siempre espera el
primer lugar, pero estoy feliz con el segundo. Nos preparamos bien y hoy
simplemente fue demostrar lo que llevábamos practicando durante tres
semanas", afirmó.
El tercer puesto quedó en
manos de George Sebastián Moreno, oriundo de Popayán, Colombia, quien llegó a
la competencia buscando llevar los sabores de su región a una propuesta
contemporánea y obtuvo como premio una pasantía en un restaurante de Hoteles VIK
en Uruguay.
"Quiero mostrarle al
mundo lo que preparamos y comemos en Popayán, pero también en el Cauca y
Valle", señaló Moreno, quien ya realizó prácticas en el restaurante Leo de
Bogotá.
Ocho jóvenes y
tres países en Millahue
Además de los tres ganadores,
participaron Luna Sierra, de Fundación Universitaria del Área Andina, Colombia;
Vanya Galindo, de INACAP Rancagua; Carolina de Ferro y Brussi Ferrante da
Silva, de Universidade Anhembi Morumbi, Brasil; Vincent Christopher González de
la Fuente, de Ecole Escuela Culinaria; y Alfredo Campos, también de Ecole.
El jurado estuvo integrado por
Pablo Cáceres, chef ejecutivo de Viña VIK; Carolina Rocco, chef pastelera
formada en Le Cordon Bleu Londres; Javier Avilés, chef de Pulpería Santa
Elvira; y Juan Pablo Raide, del equipo de Casa Las Cujas.
Uno de los objetivos de VIK
FoodLab es que los participantes no compitan únicamente desde la técnica, sino
que utilicen sus platos para expresar productos, sabores e historias de sus
lugares de origen.
"Cada año vamos
cumpliendo más el objetivo de que las nuevas generaciones de cocineros
demuestren los productos regionales en sus platos y hablen del
territorio", explicó Cáceres.
Para algunos de los
participantes, la experiencia significó además su primer viaje fuera de su
país. Fue el caso de la colombiana Luna Sierra, estudiante de octavo semestre,
quien nunca antes había competido ni salido de Colombia y destacó el
intercambio con estudiantes de otras culturas gastronómicas.
Perú se suma a VIK
FoodLab en 2027
Tras tres ediciones realizadas
en Chile, el mapa de la competencia seguirá creciendo. Luego de comenzar con
Chile y Brasil y sumar a Colombia este año, VIK FoodLab incorporará a Perú en
2027, llevando el certamen a cuatro países participantes.
"Cada año vamos sumando
un país. El año pasado eran Chile y Brasil; este año fueron Chile, Brasil y
Colombia; y el próximo año va a ser Chile, Brasil, Colombia y Perú. Y después
Argentina, Uruguay, hasta que abarcamos toda Latinoamérica", adelantó
Cáceres.
La expansión se realizará de manera gradual, incorporando instituciones que compartan una mirada sobre la formación de nuevas generaciones, el vínculo con los productores y la puesta en valor de los ingredientes de cada territorio.

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