Recientemente Sernatur ha
introducido una novedad a su programa Gira de Estudio. Por primera vez los
estudiantes de 7° y 8° básico de colegios subvencionados de las regiones de
Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins y Maule podrán acceder a la modalidad “Experiencia
Educativa”. En total, el programa dispondrá de 340 giras de estudio para
beneficiar a cerca de 13 mil estudiantes. Esto abre nuevas oportunidades para
lo que es el turismo escolar.
La expansión es una buena
noticia para miles de familias, pero deja fuera a los colegios particulares
pagados y a los particulares subvencionados que no califican para el subsidio.
Esos establecimientos deben buscar alternativas en el mercado privado, donde
operan agencias especializadas en giras de estudio nacionales e
internacionales, como Vivencias Travel..
Es importante aclarar un
punto: la oferta estatal y la privada no compiten entre sí, porque responden a
objetivos distintos. Los programas de Sernatur tienen un marcado enfoque
pedagógico, cultural y de integración social, y buscan acercar a los estudiantes
al patrimonio natural e histórico del país mediante un programa subsidiado por
el Estado. Vivencias Travel, en cambio, diseña programas privados a la medida
de cada colegio, combinando educación, recreación, crecimiento personal y
seguridad. Ambos modelos pueden coexistir y complementarse perfectamente.
La diferencia central está en
el nivel de personalización. Mientras una gira subsidiada sigue un formato
estandarizado que garantiza igualdad de acceso entre los colegios beneficiados,
una gira contratada de forma privada se construye desde cero según el proyecto
educativo de cada comunidad escolar.
Una gira subsidiada busca
garantizar el acceso de los estudiantes a una experiencia educativa con un
formato previamente definido para todos los beneficiarios. Una gira contratada
directamente con un operador, en cambio, ofrece mayor personalización y flexibilidad:
podemos adaptar el itinerario, incorporar actividades científicas, deportivas o
de liderazgo, y ajustar el programa según el presupuesto y las expectativas de
cada familia.
La incorporación de 7° y 8°
básico al programa estatal también abre una conversación sobre el potencial de
diseñar experiencias propias para ese tramo escolar, una etapa que el fundador
de la agencia describe como clave en el desarrollo de los estudiantes.
Los alumnos de séptimo y octavo básico están en una transición entre la educación básica y la enseñanza media, un período en el que fortalecen su autonomía, su identidad y habilidades como el liderazgo y el trabajo en equipo. Un programa turístico diseñado especialmente para ese segmento, con fuerte énfasis en el aprendizaje experiencial, puede transformarse en una herramienta real de apoyo al proceso educativo.

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