Para muchos chilenos, el 18 de septiembre comienza cuando se prende la
parrilla. El problema es que, en ese momento, también pueden comenzar los
errores.
Usar alcohol, parafina o gasolina para acelerar el fuego, acercar demasiado las manos a las brasas o intentar cocinar mientras todavía hay llamas son algunas de las prácticas que pueden transformar un asado familiar en un accidente.
Según datos citados en la industria, durante Fiestas Patrias las consultas de urgencia por quemaduras vinculadas al uso de parrillas, brasas y fuego doméstico pueden aumentar hasta 25%. La cifra cobra relevancia considerando que un 75% de los chilenos declara tener una parrilla a carbón en su hogar, de acuerdo con Cadem.
“Cuando pensamos en el asado, normalmente nos preocupamos de la carne, los
aliños y la cocción. Pero todo comienza mucho antes, con el fuego. Un encendido
mal hecho puede generar llamas excesivas, mucho humo y también aumentar los
riesgos de quemaduras”, explica Constanza Lewin, gerenta de Marketing de ENKO,
empresa chilena dueña de Ronson en Latinoamérica, marca con 130 años de
trayectoria.
El asado no se puede apurar
Uno de los errores más comunes es tratar de acelerar el encendido cuando el
carbón no prende como se esperaba. En esos casos, algunas personas recurren a
líquidos inflamables o comienzan a mover constantemente las brasas.
La recomendación es bastante
más sencilla: tiempo y una herramienta adecuada.
El carbón debe estar seco y lo ideal es encenderlo entre 30 y 45 minutos antes
de comenzar a cocinar, esperando que se formen las brasas. “Un buen asado no se
apura. Si uno prepara el fuego cuando ya llegaron los invitados, es mucho más
fácil terminar improvisando”, señala Lewin.
También importa el tipo de
encendedor. Los modelos multipropósito permiten mantener una mayor distancia
entre las manos y el fuego y alcanzar zonas más profundas de la parrilla,
evitando tener que acercarse directamente a las brasas. Pero hay una regla que
no cambia: nunca utilizar alcohol, parafina o gasolina para prender o reactivar
el fuego.
La seguridad tampoco termina
cuando aparecen las brasas. CONAF recomienda mantener las parrillas alejadas de
árboles, pastizales, vegetación seca y otros materiales combustibles. También
aconseja mantener a niños alejados del fuego y contar con agua, arena o un
extintor cerca. Esto es especialmente relevante cuando el asado se realiza en
patios, parcelas o sectores cercanos a vegetación.
“Una parrilla segura no depende solamente del encendedor. Hay que mirar dónde está instalada, qué tenemos alrededor y quiénes están cerca. Son cosas simples, pero pueden hacer una gran diferencia”, afirma Lewin.
Por eso, antes de pensar en quién será el rey o reina de la parrilla este 18, la primera prueba debería ser bastante más básica: saber prender el fuego sin convertir el asado en una emergencia.

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