Cada amistad tiene una
personalidad distinta, al igual que cada cepa. Por eso, la marca propone
celebrar esta fecha descubriendo el vino que mejor acompaña cada forma de
compartir.
Para las amistades sólidas y
de toda la vida —aquellas que han sido testigos de innumerables historias y
siempre encuentran un motivo para reunirse en torno a una tabla de quesos
maduros—, el Cabernet Sauvignon es la elección perfecta: una cepa de gran
estructura y carácter, tan clásica como esos vínculos que resisten el paso del
tiempo.
Para esos amigos con quienes
siempre hay algo nuevo por descubrir, el Chardonnay destaca por su frescura,
elegancia y mineralidad: un gran compañero para seguir creando recuerdos.
Si el panorama incluye una
buena pasta y largas conversaciones, el Merlot aporta suavidad y equilibrio,
ideal para disfrutar sin apuros de una sobremesa que se alarga.
Para aquellas amistades más
cercanas, esas que se construyen desde la confianza y la complicidad, el
Carmenere, con sus taninos redondos y textura suave, invita a celebrar vínculos
que, al igual que los grandes vinos, ganan profundidad con el paso del tiempo.
“Las amistades son parte de
las relaciones más valiosas que construimos a lo largo de la vida. Compartir
una copa de vino es una forma simple de detener el ritmo cotidiano, conversar y
seguir creando recuerdos con quienes han estado presentes en los momentos más
importantes”, comenta Javier Brzovic, Jefe de Comunicaciones de Marqués de Casa
Concha.
Este Día de la Amistad puede ser la ocasión perfecta para volver a reunirse con esos amigos de siempre o reencontrarse con quienes hace tiempo no ves. Porque, así como cada amistad tiene una personalidad única, cada cepa expresa un carácter propio, siempre con el sello de autenticidad de Marqués de Casa Concha.


No hay comentarios:
Publicar un comentario