Para nuestra sorpresa y tristeza, el roble fue cortado, haciendo que la parra cayera al suelo. En aquella visita nos acompañaba el reconocido genetista de vides José Vouillamoz, quien tomó muestras de la planta.
Semanas después, los análisis
revelaron que se trataba de la variedad Bonarda, también conocida
como Douce Noire: una cepa más común en Argentina, California (donde se
conoce como Charbono) y la región francesa de Saboya.
Aunque se trata de una
historia con tintes trágicos, también es un hallazgo fascinante que fue
mencionado por The Drinks Business antes de que el árbol fuera
talado. Esta publicación generó gran interés internacional entre los amantes
del vino, curiosos por conocer más sobre las parras perdidas que aún se ocultan
en la Patagonia.
Según los relatos de
habitantes locales, esta parra tendría más de 70 años y fue descubierta cerca
de la antigua casa de María Margarita Mancilla Sánchez, quien vivió en el
lugar entre 1953 y 1994.
Lo más
sorprendente es que esta variedad de maduración tardía aparezca en una zona tan
fría e inhóspita, aparentemente sin condiciones para su desarrollo. Se presume
que pudo haber sido traída desde Argentina, pero hasta ahora su origen sigue
siendo un misterio vinícola sin resolver.
Tour del Cambio
Climático en Patagonia e Itata
Con este tipo de
descubrimientos como inspiración, AndesWines.com lanzó el Tour
del Vino del Cambio Climático, un programa único que recorre la Patagonia
chilena, el Valle del Puelo y el Valle del Itata en la
Región de Ñuble. Este tour es dirigido por el ingeniero agrónomo
Maximiliano Morales, quien ha dedicado su carrera a explorar cómo las regiones
vitivinícolas del sur de Chile se están adaptando a los desafíos del cambio
climático.
A medida que el cambio
climático obliga a trasladar la viticultura hacia el sur, la costa y la
cordillera, nuevas zonas comienzan a destacar por sus condiciones
agroclimáticas únicas.
En estos recorridos, Andes
Wines coordina visitas a viñedos experimentales y parras antiguas —algunas aún
sin producir vino— que se convierten en verdaderos testigos del paso del
tiempo.
En la Patagonia, el tour
inicia en Puerto Varas y se adentra en zonas de difícil acceso, donde
hay que recorrer largas distancias a pie con guías especializados para
encontrar estas parras aisladas. El caso emblemático sigue siendo la misteriosa
Bonarda de Lago Puelo, pero existen muchas otras vides que Morales ha
identificado y sigue monitoreando.
Viñedos
Centenarios en el Valle del Laja – Región del Biobío
Otra parada imperdible para
fanáticos del vino y la genética de vides es San Rosendo, en la Región del
Biobío en el Valle del río Laja, donde se encuentran viñedos con más
de 150 años de historia, con variedades
como Malbec y Cabernet Sauvignon plantadas cerca del río
Laja, que nace en la Laguna del Laja en la cordillera y fluye hasta terminar en
el río Biobío.
Esta región de clima fresco
desafía la percepción de que solo las variedades de clima cálido pueden
prosperar en Chile. Con prácticas innovadoras y sostenibles, los productores de
San Rosendo están demostrando que es posible cultivar estas cepas en condiciones
extremas, siendo un ejemplo claro de adaptación frente al cambio climático.
Revitalización del
Valle del Itata – Región de Ñuble
Finalmente, el tour se
extiende al histórico Valle del Itata, una de las zonas vitivinícolas más
antiguas de Chile y el hemisferio sur. Aquí, el foco está en
la revitalización de cepas
patrimoniales como País y Cinsault, además de otras
sorpresas que los visitantes podrán descubrir durante la experiencia.
Este tour es ideal para
quienes buscan una experiencia auténtica, educativa y profundamente conectada
con la historia vitivinícola de Chile y los efectos reales del cambio climático
en el mundo del vino.
*Artículo publicado en la plataforma de Andeswines.
Para más información y coordinaciones: andes@andeswines.com www.andeswines.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario