Tito Pizarro, experto en salud pública y
nutrición de las poblaciones y académico de la Facultad de Ciencias de la
Universidad de Santiago conversó con Diario Usach para profundizar sobre sus
beneficios.
Hacer un caldo a base de caldo
de huesos no es nada nuevo. Esta receta surge desde hace miles de años,
con orígenes que se remontan a las primeras civilizaciones que cocinaban
huesos para obtener valor nutritivo.
Aunque es una práctica
ancestral que comenzó por la necesidad de aprovechar al máximo los
recursos animales, y hay evidencia de su uso en culturas como la de los
cazadores-recolectores, para muchos les recuerda la cocina de “la abuela”, esa
comida de generaciones pasadas que vuelven a resurgir en la actualidad como un
“superalimento”.
En Chile, como en otros
lugares, su resurgimiento como tendencia alimentaria es un fenómeno
más reciente gracias a su popularidad en las redes sociales, impulsado
por la creencia en sus propiedades para la salud, como el aporte de
colágeno y otros nutrientes.
El caldo, que es cocinado a
fuego lento durante mucho tiempo y elaborado a partir de huesos de animales
(vacuno, pollo, cerdo), ha sido la base de innumerables recetas chilenas,
proporcionando sabor, colágeno y minerales a guisos, cazuelas y otras
preparaciones caseras. Su consumo estaba implícito en la dieta diaria, pero en
la actualidad se transformó en un "alimento de moda" tan
popular que ya no solo se puede hacer en los hogares, sino que se vende en
diversos supermercados.
Tito Pizarro, experto en salud
pública y nutrición de las poblaciones y académico de la Facultad de Ciencias
de la Universidad de Santiago conversó con Diario Usach para profundizar sobre sus beneficios.
“Los caldos de hueso son parte
de la cultura popular en distintas partes del mundo. Antes se decía que
eran muy buenos para la salud, que mejoran la inmunidad, las defensas, pero la
verdad que hay pocos estudios que muestran cuán efectivos son los caldos de los
preparados de hueso”, señaló.
El académico Usach acotó que,
a pesar de la falta de comprobación científica, sí existen algunos estudios que
han demostrado claridad en torno a que tienen efectos positivos en el
tracto gastrointestinal.
“Donde más evidencia hay en el
tracto gastrointestinal, en personas que tienen ciertas disfunciones del
intestino, estas diarreas medias crónicas. Pareciera que consumir caldo de
hueso ayuda a mejorar la flora intestinal, a que tenga mejor función el
intestino y que tengan una mejor calidad de vida las personas que tienen
dificultades en el tracto gastrointestinal”, comentó.
Pizarro es enfático en
establecer que no se trata de un producto milagroso. “Pareciera que en algunos
grupos de personas puede ayudar, pero no es un alimento súper poderoso que
va a cambiar la salud de la población y que va a aumentar todas las
defensas y que va a hacer que tenga efectos tan significativos”, complementó.
Es por esta razón que, para el
experto en salud pública es importante que la gente no se deje llevar por estos
mensajes que venden este tipo de alimentación como la salvación para todos sus
males.
“Se le aplican muchas
propiedades, pero la verdad es que sin lugar a duda una alimentación balanceada
con frutas, con verduras, con legumbres, con productos más naturales, sí han
demostrado muchas más respuestas desde el punto de vista de la salud.
Entonces hay que tener cuidado con eso”, señaló.
¿Es bueno consumir el caldo de hueso? Para
el profesional sin dudas es positivo, pero lo más importante es tener una dieta
equilibrada y balanceada.
“Sí es efectivo que puede ayudar en ciertas personas, ya que, en algunos grupos, en algunos pacientes, hay un relato de que el consumo de caldo de hueso pareciera tener cierto efecto positivo y, por ende, uno podría recomendarlo, pero mucho más interesante es promover una alimentación basada en las guías alimentarias para la población chilena, guías que plantean el uso de frutas, verduras, legumbres, pescados, productos lácteos, además de evitar alimentos muy procesados. Buscar siempre una alimentación más natural y más en familia, en comunión, más compartir la alimentación”.

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