Nuestro país se caracteriza
por tener una gran cultura vitivinícola. Uno de los valles más característicos
es el Valle del Itata.
Este es reconocido como
la cuna de la vitivinicultura en Chile, con más de cuatro siglos de
historia ligada a la vid.
Allí, variedades tradicionales
como País, Moscatel de Alejandría y Cinsault se han mantenido vivas gracias al
trabajo de pequeños agricultores y hoy experimentan un renacer impulsado por la
creciente valoración de los vinos patrimoniales.
El territorio combina un clima
mediterráneo con marcada influencia oceánica, que entrega frescura natural a
sus vinos, junto a una gran diversidad de suelos —desde graníticos hasta
arcillosos— que favorecen tanto cepas tintas como blancas de alta acidez y
carácter único.
En el Valle del Itata,
la agricultura familiar campesina marca el pulso de la producción
vitivinícola.
Allí, pequeños productores
cultivan viñedos en secano, muchos de ellos con más de un siglo de historia,
preservando prácticas heredadas de generación en generación.
En paralelo, el enoturismo
rural ha tomado fuerza en la zona, con rutas del vino, fiestas de la vendimia y
visitas a bodegas boutique que permiten a los visitantes vivir de cerca la
identidad del valle.
Con sus cerros, ríos y parras
centenarias, el Itata se erige como un territorio que resguarda la esencia de
la tradición campesina chilena, mientras proyecta su patrimonio hacia nuevas
audiencias.
El impulso de
vinos y el enoturismo local e internacional
Bajo este contexto, y en
paralelo con el reciente Día Nacional del Vino, se dio lanzamiento a la primera
Guía de Vinos del Valle del Itata con la finalidad de abrir nuevas rutas y
caminos de comercialización y enoturismo tanto en Chile como en el extranjero.
Ante la presencia de enólogos,
sommeliers y medios especializados se lanzó la primera Guía de Vinos del
Valle del Itata – Agricultura Familiar Campesina, una publicación que destaca
el trabajo de 23 viñas y 42 etiquetas del valle, todas con evaluaciones
superiores a los 91 puntos.
l hito no solo celebra la
calidad enológica de la zona, sino que también rinde homenaje a las familias
viñateras de Ñuble, verdaderas guardianas de una tradición centenaria que hoy
se abre paso en nuevos mercados y consolida al valle como un destino clave de
enoturismo en Chile.
Fernanda Azócar, directora
regional de INDAP Ñuble, destacó que “esta guía pone rostro y relato a los
vinos del Itata. Es una vitrina para el mundo y una invitación a visitar
nuestros campos. El lanzamiento reunió a la ministra de Agricultura, Ignacia Fernández,
y al director nacional de INDAP, Santiago Rojas, junto a otras autoridades,
representantes del sector vitivinícola y productores locales. La jornada
incluyó saludos protocolares, un diálogo con viñateros y la entrega de
reconocimientos a los cinco vinos más destacados de la guía.
La uía que
potencia el enoturismo y la viticultura campesina del Valle del Itata
La guía, elaborada por Pablo
Ugarte (CEO de Catad’Or) y bajo la dirección editorial de Sofía Le Foulon,
organiza de manera clara la oferta vitivinícola del valle, promoviendo su
difusión y fortaleciendo la comercialización. Cada vino se presenta con información
detallada: cepa, comuna, historia de la viña, reseña, composición y
maridajes recomendados.
Además, Ugarte ha orientado su
trabajo al desarrollo territorial y al impulso de iniciativas para productores
a pequeña escala, entre ellas la creación de la categoría Vino Ancestral
Campesino en el concurso Catad’Or. Su lanzamiento incluye activaciones en
Chile, Estados Unidos y Brasil, junto con gestiones estratégicas para ingresar
al mercado chino, posicionando al Valle del Itata y su tradición vitivinícola
frente a nuevas audiencias internacionales.
“Este año he catado cerca de
dos mil vinos y puedo decir que los vinos del Valle del Itata están en la zona
superior. Encontré fruta fresca, clara, de muy buena materia prima, se notan
vinos con nada o poca intervención. Veo un gran presente y un mejor futuro para
los vinos del Itata, los gustos de consumo se están moviendo hacia vinos como
estos”, destacó el CEO de Catad’Or.
La guía se presenta como una herramienta estratégica para potenciar el enoturismo y vincular a los pequeños productores con la demanda tanto nacional como internacional, destacando la vocación campesina que define la identidad vitivinícola de la región.
*Artículo publicado en la revista Jengibre.
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