Sin embargo, su consumo puede plantear preguntas sobre su relación con
el descanso por las noches. Es por esto que, expertos abordan cómo éste incide
en la calidad del sueño debido a su contenido de cafeína.
“Las personas que mantienen hábitos regulares de descanso pueden
experimentar menos interferencias en su ciclo de sueño cuando consumen café
espresso, en comparación con aquellas que sufren trastornos del sueño. Aquellas
que padecen de insomnio u otros problemas pueden ser más sensibles a los
efectos de la cafeína, lo que puede exacerbar sus dificultades para
dormir”, comenta María Angélica Silva, neuróloga de Clínica Somno.
A continuación, la especialista comparte algunas recomendaciones
para consumir el café espresso de manera que no influya en la calidad del
sueño:
Mejor por la mañana: en este horario su consumo puede tener un
impacto menos significativo en la calidad del sueño, que hacerlo por la tarde o
noche. La cafeína tiene un tiempo de vida media de varias horas, lo que
significa que su efecto puede prolongarse, interfiriendo así con el sueño.
Considera la cafeína en otras fuentes: Además del café espresso,
considera otras fuentes de cafeína en tu dieta, como refrescos, té o chocolate.
Sumar estas fuentes puede contribuir a exceder la cantidad recomendada diaria
(dos a tres tazas) y afectar el sueño.
Establece una rutina de sueño: Mantén una rutina regular de
descanso para ayudar a tu cuerpo. Ir a la cama y levantarse a la misma hora
todos los días puede mejorar la calidad del sueño, incluso si consumes café.
Descansa antes de dormir: Dedica tiempo para relajarte antes de ir
a la cama. Elige actividades tranquilas, como leer un libro o tomar un baño,
para ayudar a tu cuerpo a prepararse para el sueño, independientemente del
consumo de café.
Hidratación: Acompaña tu café con suficiente agua. Mantenerse
hidratado puede ayudar a contrarrestar los efectos deshidratantes de la cafeína
y contribuir a una mejor calidad de sueño.
Por otra parte, la especialista de Clínica Somno recomienda conocer los propios límites, ya que cada persona tiene una tolerancia diferente a la cafeína.
“Es importante observar cómo nuestro cuerpo reacciona al café, a partir de ahí debemos ajustar nuestro consumo en consecuencia. Si notamos dificultades para dormir, hay que considerar reducir la cantidad o el momento en el que se bebe”, comentó.La moderación y la autoconciencia son fundamentales al disfrutar del café para evitar interferencias en la calidad del sueño.
Por lo que, comprender los límites individuales frente a la cafeína y estar atentos a las señales que el cuerpo envía es crucial para poder adaptar el consumo de café según las respuestas personales es clave para garantizar un descanso óptimo, manteniendo un equilibrio entre el placer de disfrutar esta bebida y el cuidado del ciclo de sueño.
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