El fin de año es el momento perfecto para lucirse con ricas
preparaciones para la familia y amigos y si bien en estas fechas las papas duquesas
y el pavo son tradición en los menús, una propuesta diferente y muy nutritiva
son los platos que contienen esta proteína proveniente del mar.
El chorito destaca por ser rico en una gran variedad de nutrientes,
además de ser muy saludable, a diferencia de otras carnes.
Y además es versátil, pues puede incluirse tanto en entradas frías como
en platos de fondo. Rivera da alternativas de preparación como entrada “acompañados
de salsa verde, como ceviche, ensalada o crema de choritos y en plato de fondo
puede ser gratinados, paella, risotto de choritos”.
¿Cuántos choritos es recomendable consumir? La especialista asegura que
pescado o mariscos deben estar presentes dos días en el menú semanal. En cuanto
a la porción para un adulto corresponde a 15 unidades, en reemplazo de otros
tipos de carnes.
Todos sabemos que aburre comer siempre lo mismo, pero con el chorito eso es muy difícil que suceda gracias a las distintas presentaciones que hoy ofrece el mercado. Concha entera, media concha y carne sin concha, además de algunas variedades con salsa verde, vino o jugo de tomate, son parte de las alternativas gourmet que hoy se pueden encontrar.
En esa línea, Pedro Ovalle, gerente comercial de St. Andrews, asegura
que “nuestro producto es de calidad premium, especial para lucirse con los
amigos y familiares este fin de año, con una rica paella o ceviche. Es una
opción diferente, con un buen aporte nutricional, sustentable y producto típico
chileno”.
Por otro lado, la versión cocida-congelada cada día gana más adeptos entre los chilenos, ya que es un formato que se encuentra disponible todo el año y que no tiene problemas de perecibilidad de producto fresco.
Es así como
su proceso completo no logra superar las 24 horas desde que se cosecha el
chorito hasta que finaliza su cocción y congelado.
Sus cualidades alimentarias no son lo único destacable del mejillón, otra característica es su bajo impacto medioambiental, además de ser orgánico. Pedro Ovalle, gerente comercial de St. Andrews, la mayor productora de chorito del país, aseguró que “medimos la huella de carbono del proceso, la que es casi neutral. Si la comparamos con otras proteínas como el salmón, pollo, cerdo y vacuno, nuestros choritos tienen una huella hasta 20 veces más baja”.
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