
De hecho, según el Instituto de Salud Pública (ISP),
los alimentos son la fuente principal de exposición a agentes patógenos, tanto
químicos como biológicos, a los cuales nos vemos enfrentados especialmente en
esta época del año.
Tanto es así, que los datos proporcionados por la
Organización Mundial de la Salud (OMS), aseguran que los alimentos transmiten
más de 200 enfermedades, donde una de cada diez personas se enferma cada año
por la ingesta de productos contaminados y 420 mil fallecen a nivel mundial por
esta causa.
Dichas cifras demuestran la importancia que tiene la
inocuidad de los alimentos, que podría definirse como la seguridad de que estos
no causarán daño a quienes los consuman, cuando sean preparados e ingeridos.

1. Mantener la limpieza: “Aunque
suene un poco obvio, es importante lavarse las manos antes de cocinar, pero
también, y lo que mucha gente no hace, es que hay que repetir este proceso cuando
se cambie de actividad mientras se cocina”, señala Mira.
Otro punto importante es desinfectar previamente las
superficies que se utilizarán y siempre evitar que los alimentos entren en
contacto con peligros físicos, químicos o biológicos.
Se lavará más, pero nos aseguramos que no haya contaminación cruzada”, comenta. Por la misma razón se deben conservar los alimentos en recipientes separados, evitando el contacto directo.
3. Cocinar los alimentos completamente: Según
Mira, en este punto se debe tener especial cuidado con la cocción de mariscos,
pescados, huevos y carnes como el cerdo. El jugo de estas últimas debe ser
claro y no rosado.
El sushi y otro tipo de preparaciones que utilicen
pescado crudo, siempre deben consumirse en locales autorizados y que presenten
buenas condiciones de salubridad.

4. Mantener los alimentos a temperaturas
seguras: Es importante no dejar los alimentos a
temperatura ambiente por más de dos horas, para mantener la cadena de frío.
“También hay que refrigerar entre los 0 y 5°C y,
un punto que es de vital importancia, pero poca gente parece saber, es que no
hay que descongelar alimentos a temperatura ambiente.
Lo mejor es hacerlo en el
refrigerador, dependiendo del tipo de alimento pueden ser de 12 hasta 72 horas
previas a la cocción o uso y si no se tiene mucho tiempo, ocupar el microondas
o bajo el chorro de agua fría”, asegura la experta.
5. Usar agua y materias primas seguras: Es
siempre importante usar agua que no esté contaminada con microorganismos
peligrosos o sustancias químicas.
Además, hay que priorizar la elección de
alimentos frescos, lavar las verduras y hortalizas concienzudamente si serán
consumidas crudas y tener cuidado de no utilizar alimentos vencidos.
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