
Este 2018 el sector vitivinícola se ha mostrado
optimista, dado el mayor volumen y mejor calidad de la fruta, por las positivas
condiciones climáticas y porque no ha habido inconvenientes fitosanitarios importantes.
De hecho, actores del rubro prevén hasta un 30%
más de cosecha en relación al 2017.
Para este esperado y popular proceso, hay todo
un trabajo de protección de la uva para aspirar a un buen resultado del
producto. Uno de ellos, es la aplicación de gases en el proceso y de acuerdo a
lo que cuenta la subgerente de Negocio Vitivinícola de INDURA, Claudia Sánchez,
el resultado queda manifiesto en la calidad final del vino, en el desarrollo
del color, en su aroma y en su sabor.
Tanto la aplicación de hielo seco como la de
anhídrido sulfuroso, buscan proteger al vino de efectos indeseados.

A su vez, la aplicación de anhídrido sulfuroso
busca prevenir contaminantes actuando como un antimicrobiano; logra detener la
fermentación indeseada y potenciar las deseadas; aumentar la estabilidad y
también evitar oxidación.
Jorge Sepúlveda, supervisor de Procesos
Enológicos de Viña Ventisquero, explica que “en base a la aplicación de estas tecnologías,
hemos notado que la aplicación de hielo seco mantiene espacios vacíos saturados
y previene la incorporación de oxígeno y es un excelente aliado con la
corrección de anhídrido sulfuroso en los vinos, ya que evitamos oxidaciones y
aumentos de acidez volátil por agentes microbianos”.
“En bodega se realizan procesos de movimientos
de vino, mezclas, envasado, filtraciones, entre otras y en la mayoría de los
casos, no se logra hacer coincidir el volumen del tanque con el del producto
requerido para ese proceso, por lo cual siempre quedan cubas bajas. Mientras
más baja esta una cuba, mayor es el espacio libre que queda, aumentando el
potencial de oxidación, dado que todo el espacio vacío contiene oxígeno
proveniente del aire, a menos que se apliquen gases como el hielo seco para
desplazar el oxígeno desde el interior de la cuba y reemplazar ese oxígeno por
un gas inerte”.
Por lo anterior, “el correcto uso de estos dos
insumos, nos ha demostrado la ventaja de poder tener al menos dos días el
estanque bajo, con un buen resguardo de calidad”, argumenta, Sepúlveda
Pese a que esta
festividad es todos los años, los encargados de las viñas siempre tiene algunas
complicaciones adicionales-en gran parte- de factores que escapan de la
planificación, como el clima, grados de calor, maduración de la uva en sus
distintos aspectos, entre otros.
Por ello, la subgerente de Negocio Vitivinícola
de INDURA, afirma que “tratamos de contar con una gran dotación de envases para
suplir las necesidades de los clientes, modificar y ampliar rutas, contar con
alternativas para las contingencias, estar todo el equipo 100% operativo”, por
lo que es fundamenta tener “la mejor disposición y apoyo de todos quienes
podemos aportar en el buen resultado de la vendimia”.
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