
Puerto Saavedra, es una comuna de la Provincia de Cautín en la Región de La Araucanía, Chile con una
superficie de 400,8 km²
Autoridades del Consejo Nacional de la Cultura, la Fundación para la Innovación Agraria
(FIA) y el Instituto Forestal (Infor) del Ministerio de Agricultura estuvieron
presentes en el cierre de este proyecto calificado como “una articulación
intersectorial virtuosa”.
Saúl Pérez, encargado nacional de turismo
rural y artesanías de Instituto de Desarrollo Agropecuario, Indap, explica que
“en 2014, se formalizó la artesanía como un rubro de preocupación para el agro
y que dentro de su diagnóstico se descubre que las fibras vegetales son las que
están en mayor peligro”.
La tradicional cestería de los lafquenches,
pueblo mapuche de la costa de la región de la Araucanía, cuya pieza
más conocida es la pilwas, es uno de los patrimonios culturales que se enmarca
en esta categoría.
Es por esto que hace dos años la Fundación para la Innovación Agraria
(FIA) junto al Instituto Forestal (INFOR) comenzaron un proyecto que buscó
ponerla en valor, tanto a nivel agronómico como cultural.

“Comenzamos a trabajar con la artesanía a
través de la materia prima agraria. Una de las conclusiones a las que llegamos
es que a través de la innovación se puede agregar valor no sólo a la materia
prima, sino que también a su manifestación cultural asociada, en este caso, la
tradición del trenzado. Así hemos recorrido un camino que nos tiene trabajando
64 proyectos en esta línea, a lo largo de todo el país”, explica la directora
ejecutiva.
Una de las misiones de la agencia de
innovación del Minesterio de Agricultura es ser un aporte a la mejora en la
calidad de vida de los agricultores y agricultoras de este país, especialmente
aquellos que pertenecen a la Agricultura Familiar Campesina (AFC).
Sólo durante 2017, las artesanas participaron
en 15 ferias en Temuco, Valdivia y Santiago, posibilidades que se les abrió
gracias a esta iniciativa.
Al mismo tiempo, hubo avances concretos a
nivel económico ya que mientras en 2016 una pilwa se vendía a dos mil pesos o
se intercambiaba por yerba mate u otro tipo de alimentos, hoy tienen un precio
que fluctúa entre los seis mil y quince mil pesos, según la complejidad del
diseño y tejido.
Juana Palma, investigadora del Infor y
coordinadora del proyecto, explica que “la producción concentrada y orientada a
abastecer ferias y nuevos canales de venta, también contribuyó a la
revalorización de los productos”.
“Las mujeres y familias dedicadas a este
oficio, están muy orgullosas, ya que con su trabajo están siendo un aporte real
en la economía del hogar”, explica la instigadora.
La economía mapuche siempre se ha basado en el
desarrollo de distintos oficios ya que
“hay familias donde todos sus miembros se dedican a la artesanía, siendo
este el principal ingreso familiar, más allá de la labor agrícola, que en la
zona cuenta con extensiones cada vez más reducidas de terreno”, finaliza la
investigadora.
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