Antes de convertirse en helados, fueron recuerdos. Esa es la premisa detrás de la nueva Carta de Invierno 2026 de El Taller, una colección de sabores que propone un recorrido gastronómico por Chile y que, al mismo tiempo, confirma una tendencia que parece haberse instalado definitivamente en los hábitos de consumo nacionales: el helado dejó de ser un producto de verano.
La nueva temporada llega
acompañada de un estudio realizado junto a Cadem, cuyos resultados revelan que
el 83% de los chilenos consume helado durante el invierno, mientras que el 78%
declara que le gusta mucho o demasiado. Más aún, seis de cada diez personas
afirman preferir los helados artesanales por sobre las alternativas
industriales.
Para una industria que
históricamente asociaba el consumo de helado a los meses cálidos, las cifras
reflejan un cambio cultural más profundo. El helado ya no cumple únicamente una
función refrescante. También se ha transformado en una experiencia emocional,
vinculada a los recuerdos, la identidad y el placer cotidiano.
Un viaje de norte a sur
servido en una copa
La nueva carta nace
precisamente desde esa idea.
Bajo el concepto “Chile
se come de Norte a Sur”, los fundadores de El Taller, el chef ejecutivo Diego
Lisoni Benoit y el ingeniero agrónomo y enólogo Nicolás Lisoni, desarrollaron
una propuesta inspirada en ingredientes, preparaciones y productos emblemáticos
de distintos territorios del país.
Entre las nuevas creaciones
aparecen sabores como Peras al Vino Tinto, inspirada en uno de los postres
clásicos de la cocina chilena; Castañas de Ñuble a la Crema, que rescata
uno de los productos más característicos de la zona centro-sur; Calafate
de Punta Arenas, elaborado en colaboración con recolectores patagónicos;
y Trufa Negra Chilena, preparada con ejemplares frescos provenientes de
Futrono.
A ellas se suma Rosa del
Año y Frambuesas de Atacama, una combinación que une ingredientes asociados al
norte del país y que representa una de las apuestas más novedosas de la
temporada. Pero el viaje no ocurre únicamente a través de la geografía. También
pasa por la memoria.
Por eso la carta incorpora
sabores que evocan sobremesas familiares, celebraciones y recetas que forman
parte del imaginario colectivo de varias generaciones, como Doughnuts
Glaseadas con Manjar, Selva Negra, Pie de Limón El Taller, Nutella
Blanca Especial y Plátano con Leche Condensada.
“Cada sabor es una oportunidad
para conectar y emocionar”, explica Diego Lisoni. “Primero imaginamos cómo
sería una materia prima o una receta de nuestra cultura convertida en helado y
luego trabajamos la técnica necesaria para respetar al máximo ese ingrediente”.
El sabor de los recuerdos
Los resultados del estudio
realizado por El Taller y Cadem parecen respaldar esa estrategia. La
investigación, basada en 1.000 encuestas aplicadas a hombres y mujeres mayores
de 18 años de todas las regiones del país, muestra que el helado es actualmente
el postre favorito de los chilenos para compartir cuando reciben invitados en
sus hogares, superando a tortas, tartas y otras preparaciones tradicionales.
También revela que los
consumidores muestran un creciente interés por sabores que remiten a
preparaciones conocidas y cercanas.
Entre ellos destaca Arroz
con Leche, una de las alternativas típicas chilenas que más interés despierta
entre los encuestados. Del mismo modo, propuestas como Plátano con Leche
Condensada y Selva Negra aparecen entre los sabores que las
personas más desean probar.
No resulta casual que ambas
recetas formen parte de la nueva carta.
El invierno de los helados
Chile consume cerca de 11
kilos de helado por persona al año, una cifra que lo sitúa entre los
principales consumidores de América Latina. Y aunque el frío sigue llegando
cada invierno, las estadísticas muestran que las ganas de comer helado parecen
haberse independizado definitivamente de la temperatura.
Quizás porque, al final,
algunas cosas tienen menos relación con el clima que con la emoción como
también, pocas emociones son tan universales como reencontrarse, en una
cucharada de helado, con un sabor que parecía olvidado.
*artículo pblicado en la revista PanArte #ElTaller


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