¿Qué ocurre cuando un colaborador acumula
vuelos nocturnos, escalas frecuentes o viajes durante fines de semana? ¿Cómo
afecta eso su productividad, bienestar y desempeño laboral?
Durante años, los viajes corporativos fueron gestionados principalmente desde la eficiencia operacional: costos, rutas, cumplimiento de políticas y optimización logística.
Sin embargo,
el avance de temas como la fatiga acumulada, alteraciones del sueño, desgaste
emocional y dificultades para conciliar la vida personal, son algunos de los
efectos que las empresas han empezado a identificar, y que está cambiando la
manera en que las organizaciones entienden el business travel.
Hoy, el viaje corporativo dejó
de ser neutro y comenzó a convertirse en un factor de impacto directo sobre el
bienestar de los colaboradores.
En ese contexto, COCHA
Corporate desarrolló COCHA Pulse, una solución de analítica avanzada
desarrollada para medir, gestionar y optimizar el impacto de los viajes
corporativos sobre las personas.
La herramienta busca
transformar grandes volúmenes de datos en insights accionables para áreas de
Recursos Humanos, People y líderes de negocio, incorporando el bienestar del
viajero/colaborador como una nueva variable estratégica dentro de la gestión empresarial.
“Las empresas están
entendiendo que el viaje corporativo no termina cuando aterriza el avión.
Existe un impacto acumulativo sobre las personas que afecta productividad,
clima laboral, compromiso y retención de talento.
Lo que antes era percepción,
hoy puede transformarse en un indicador medible y gestionable”, afirma Juan
Pablo Amenábar, Gerente Corporate de COCHA.
La plataforma analiza
múltiples variables asociadas al desgaste del viajero corporativo, entre ellas
horarios de vuelo —especialmente nocturnos o de madrugada—, cantidad y duración
de escalas, frecuencia de viajes, cambios de itinerario, duración total de
trayectos, compras urgentes y desplazamientos realizados durante fines de
semana.
Cada uno de estos factores
genera un sistema de puntuación asociado a niveles de estrés o fatiga
proyectada. Por ejemplo, los vuelos nocturnos son penalizados por su impacto
sobre el sueño; las múltiples escalas por el desgaste físico; y los viajes
durante fines de semana por la interferencia directa con espacios de descanso y
recuperación personal.
Uno de los hallazgos más
relevantes detectados por COCHA Pulse muestra que el 42% del impacto negativo
asociado a los viajes corporativos está relacionado con viajes realizados
durante fines de semana.
“El dato es particularmente
relevante porque demuestra que gran parte del desgaste no proviene
necesariamente del trayecto, sino del momento en que ocurre. El fin de semana
tiene un valor de recuperación física y emocional que, cuando se pierde de
manera sistemática, multiplica el impacto negativo sobre las personas”, explica
Amenábar.
Los primeros análisis también
evidenciaron una alta correlación entre viajes frecuentes y fatiga acumulativa,
además de una concentración de desgaste en perfiles estratégicos para las
compañías, como ejecutivos, equipos comerciales, consultores y técnicos
especializados en terreno.
Sectores como minería, energía
y consultoría aparecen entre las industrias más expuestas debido a sus altos
niveles de movilidad y exigencia operativa.
Otro indicador que encendió
alertas fue que uno de cada diez viajeros corporativos presenta niveles
críticos de desgaste, situación que podría traducirse en riesgos de burnout,
baja productividad y desvinculación laboral.
“Esto deja de ser un problema
individual y pasa a convertirse en una señal estructural para las
organizaciones. Muchas veces las políticas de viaje están optimizadas desde el
costo, pero generan efectos invisibles que terminan impactando la sostenibilidad
del negocio”, agrega el ejecutivo.
A partir de esta información,
las empresas pueden tomar decisiones preventivas como rediseñar políticas de
viaje, limitar vuelos en horarios críticos, priorizar rutas directas, reducir
desplazamientos durante fines de semana, establecer umbrales de viajes por
colaborador o implementar pausas de recuperación.
Según COCHA, este cambio
responde a una evolución profunda del business travel a nivel global. Si antes
el foco estaba puesto exclusivamente en eficiencia y costos, hoy las compañías
comienzan a incorporar experiencia, bienestar y sostenibilidad como parte
central de la ecuación.
“La gestión del bienestar
laboral está entrando en una nueva etapa impulsada por datos. Estamos viendo el
surgimiento de una categoría que podríamos definir como ‘Travel Wellness
Intelligence’, donde Recursos Humanos y Travel Management empiezan a trabajar
de manera integrada y donde el bienestar del viajero se transforma en un KPI
tan relevante como cualquier otro indicador financiero u operacional”, sostiene
Amenábar.
“Los sistemas tradicionales administran itinerarios y costos. COCHA Pulse busca interpretar el impacto humano detrás de cada viaje. Esa diferencia será clave en la evolución del business travel durante los próximos años”, concluye el gerente Corporate de Cocha.
Acerca de Cocha
Con 73 años en el país, la compañía busca ayudar a las personas y empresas a viajar mejor, de forma simple, conveniente y confiable. Antes, durante y después de cada viaje brinda un servicio integral personalizado, pone el mundo al alcance de todos; y ofrece asistencia 24/7 por parte de un experto cuándo y dónde se necesite, para que el viajero solo disfrute con tranquilidad.


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