En el marco del Día
Internacional de la Papa, 30 de mayo, el chef chileno y divulgador de
ciencia gastronómica, Heinz Wuth, de Ciencia y Cocina, destaca cinco razones
que convierten a la papa en un alimento clave para la biodiversidad, la
nutrición y la seguridad alimentaria mundial.
La papa no es un tubérculo
cualquiera, su importancia trasciende culturas y geografías.
Se trata de un cultivo con más
de 8 000 años de historia, cuando las culturas quechua de los Andes empezaron a
consumirla.
Ya en el siglo XVI, viajó
desde los valles incaicos hasta Europa y, de ahí en adelante, ha contribuido a
combatir hambrunas, erradicar el hambre, reducir la pobreza y generar ingresos
para millones de agricultores.
Hoy es una inamovible de las
cocinas del mundo, con variados usos y propiedades. El chef chileno Heinz Wuth
de Ciencia y Cocina nos cuenta, en un video
junto a la FAO, cinco datos por los cuales la papa se merece un día solo
para ella.
Esta capacidad de
adaptación no solo garantiza su resiliencia frente al cambio climático, sino
que también favorece la soberanía alimentaria de numerosas comunidades.
Aporte nutricional: la papa aporta beneficios significativos para la
salud. Es fuente de vitamina C, antioxidantes y potasio, nutrientes esenciales
que contribuyen al correcto funcionamiento del corazón, los músculos y el
sistema nervioso.
Sostenibilidad: su producción ha evolucionado hacia prácticas más eficientes y sostenibles, como los sistemas de cultivo intercalado, que permiten optimizar el uso de la tierra y reducir la dependencia de fertilizantes químicos.
Estas innovaciones contribuyen a disminuir las emisiones y a mejorar la sostenibilidad ambiental, alineándose con los objetivos de desarrollo sostenible.
Fuente de ingresos: La papa también desempeña un rol central en la
economía rural, especialmente en América Latina. En países como Paraguay,
Nicaragua, Ecuador, Perú y Bolivia, los agricultores familiares gestionan más
del 65 % de los cultivos de raíces y tubérculos, siendo este rubro clave para
los medios de vida de mujeres rurales y pueblos indígenas.
Versatilidad: Además, su potencial innovador abre nuevas
oportunidades, desde la elaboración de productos biodegradables hasta
aplicaciones industriales sostenibles. En este contexto, la papa no solo
alimenta, sino que también impulsa economías locales y promueve un futuro más
resiliente y sostenible para todos.
Celebrarla no es solo reconocer su valor en el plato, sino también honrar a quienes la cultivan y protegen su diversidad. En cada variedad, en cada cosecha, hay una oportunidad para alimentar mejor al mundo y construir un futuro más sostenible.




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