Lejos de ser algo negativo, este contexto resulta
ideal para practicar el mindful snacking o snackeo consciente.
Esta práctica se basa en comer con
atención plena, escuchando las señales del cuerpo. En lugar de comer de forma
automática, el mindful snacking busca que las personas hagan una pausa para
reconocer si existe hambre física o simplemente ganas de comer por
aburrimiento.
Un primer paso para aplicar el snackeo
consciente es hacer una pausa antes de comer y preguntarse si existe hambre o
si se trata de sed, aburrimiento o estrés. También se recomienda comer sin
distracciones, prestando atención a las señales de saciedad para detenerse
cuando el cuerpo ha consumido lo suficiente.
“El mindful snacking también implica
elegir la porción adecuada, comer despacio tomándose el tiempo para saborear
cada bocado y disfrutar los alimentos sin elementos como pantallas o trabajo”,
explica Silvia Sáenz, líder de Nutrición Estratégica en Mondelēz International.
Los snacks ligeros como galletas ricas en
fibra, gelatinas o yogures, así como frutas con alto contenido en agua, pueden
cumplir un rol positivo dentro de una alimentación balanceada cuando se eligen
para responder a una necesidad real del cuerpo y no al aburrimiento o al
consumo automático.
Consumidos de manera consciente, contribuyen a
mantener los niveles de energía y a disfrutar la comida evitando la sensación
de privación.
"En verano, permítete disfrutar de
tus snacks favoritos, pero hazlo de manera consciente y con intención. Escucha
a tu cuerpo, elige opciones refrescantes e hidratantes y saborea cada
bocado", recomienda Sáenz.
En conclusión, el snackeo saludable no se trata de restringir ni de eliminar alimentos, sino de transformar la forma en que se consumen. Escuchar al cuerpo y hacer que estos pequeños momentos de comida se conviertan en aliados para cuidar la salud durante este verano.

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