Y aunque no seas fotógrafo profesional, con algunos ajustes básicos y una mejor comprensión de la luz natural, es posible lograr imágenes mucho más atractivas durante las vacaciones.
Según explican expertos de Canon, uno de los factores clave para una buena fotografía es la luz del sol, protagonista indiscutida de esta época del año.
Para evitar
imágenes sobreexpuestas o con sombras duras, la recomendación es fotografiar
durante las primeras horas de la mañana o al final de la tarde, cuando la luz
es más suave y cálida. Esta llamada “hora dorada” es ideal tanto para
paisajes como para fotos de personas.
Junto con el tipo de
luz es importante la ubicación de ésta, vale decir, no es lo mismo fotografiar
una persona con el sol en su espalda, a que esté frente a él; juega con la
dirección de la luz para evitar los contraluces y destacar lo que más te interese.
En la playa, la arena
y el mar reflejan intensamente la luz, lo que puede engañar a la cámara.
Ajustar ligeramente la exposición o activar el modo HDR ayuda a equilibrar la
imagen.
También es
recomendable evitar el sol directo al mediodía y buscar ángulos laterales que
aporten textura y profundidad. Elementos como quitasoles, tablas de surf o
huellas en la arena pueden sumar dinamismo y contexto a la fotografía.
La medida de estos
filtros dependerá del diámetro de tu lente, esto aparece en el anillo frontal
de él, por ejemplo, 58mm, 62mm o 77mm, etc.
Para quienes veranean
en lagos o zonas rurales, los reflejos en el agua, los caminos y la vegetación
son grandes aliados. Usar líneas naturales —como muelles, senderos o cercos—,
ayuda a guiar la mirada y generar imágenes más atractivas.
En estos escenarios, el modo paisaje o una
mayor profundidad de campo permite capturar mejor los detalles del entorno.
Los atardeceres,
clásicos del verano, requieren un pequeño truco: medir la luz en el cielo y no
en el suelo. De esta forma, los colores se mantienen intensos y naturales.
Incorporar siluetas —personas, árboles o rocas— en primer plano añade carácter
y transforma una postal típica en una imagen con identidad.
“Muchas veces no se
trata de tener el equipo más avanzado, sino de entender cómo funciona la luz y
cómo posicionarse frente a ella”, explica José Méndez, Professional Market Rep
de Canon Chile. “Con una cámara básica o incluso con un lente estándar, cualquier
persona puede lograr muy buenos retratos si aprovecha la luz natural y se toma
un momento para encuadrar con intención”, agrega.
Retratos y selfies:
cómo verse mejor bajo el sol
Cuando se trata de
retratos y selfies, la luz vuelve a ser determinante. Lo ideal es evitar el sol
directo sobre el rostro y optar por sombra natural, como la que proyecta un
árbol, una sombrilla o incluso una pared clara que rebote la luz.
Fotografiar con el
sol de frente al atardecer o de costado ayuda a suavizar rasgos y evitar
sombras marcadas bajo los ojos.
Para selfies,
sostener la cámara ligeramente por sobre el nivel de los ojos y activar el
temporizador o el modo retrato puede marcar una gran diferencia; además, usar
aperturas amplias permite destacar a la persona del fondo, logrando un efecto
más profesional, incluso en entornos cotidianos.
Más allá de la
técnica, el especialista de Canon explica que observar antes de disparar es
clave. Limpiar el lente, elegir el encuadre y pensar qué historia se quiere
contar hace que la fotografía sea más auténtica. Al final, las mejores imágenes
no siempre son las más perfectas, sino las que logran transmitir la emoción del
momento.
Porque en vacaciones,
más que acumular fotos, se trata de guardar recuerdos: la luz del verano, los
rostros relajados y esas pequeñas escenas que, con el tiempo, se transforman en
grandes historias.
Para más información,
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