Fiel a su espíritu de honrar
las raíces, este año el hotel dedica su altar a Celia Hoyos Dobarganes,
matriarca y alma inspiradora de la familia Hoyos. Una mujer visionaria,
elegante y curiosa, cuyo legado continúa dando vida a la esencia de esta casa
que ha convertido la hospitalidad en una forma de arte.
Por segundo año consecutivo,
la ofrenda será intervenida por la diseñadora Karla Orozco, se crea como una
pieza viva que une lo espiritual con lo terrenal. Entre flores, maderas, frutos
y minerales, los elementos naturales dialogan con el espacio para crear una
atmósfera que celebra la vida, la memoria y el poder de las raíces
femeninas.
En el corazón del patio central, las velas
encendidas marcarán el inicio de un recorrido sensorial, el olor de copal y
flor de cempasúchil serán el aroma del espacio, mientras la luz tenue y los
tonos cálidos crean una atmósfera que invita a la contemplación.
Como cierre simbólico, los asistentes
ofrecerán una flor blanca: un gesto de amor, memoria y respeto hacia los
ancestros.
Con esta celebración, Casa Hoyos reafirma su compromiso con la cultura, el arte y la memoria, recordando que el verdadero lujo está en los detalles que conectan pasado y presente, cuerpo y espíritu.

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